Ejemplos ?
También han sabido todos, que si los franceses que combaten en España, penetraron en Andalucía y llegaron hasta las inmediaciones de Cádiz, esto lo hicieron reuniéndose y desamparando casi todos los demás puntos que antes ocupaban; pero que, muy al revés de haber salido con sus depravados intentos, se esperaba muy en breve rechazarlos de los pueblos andaluces, y que la animosidad de su empresa atrevida probabilísimamente sería la causa de acelerar su ruina y exterminio, pues abandonadas unas provincias, y siendo rechazados de otras, les esperaba una suerte muy funesta para ellos y gloriosa para nuestros invictos hermanos que con su valor heroico sabrán completar una obra en que incesantemente trabajan hacen ya dos años.
El catalanismo del excelentísimo señor don Manuel de Amat y Juniet se sintió como picado de víbora, y sin volverse hacia el impertinente comentador, contestó: — Para fachenda, holganza y truhanería, Andalucía.
A todo esto estaba presente don Rafael, y el mozo respondió que era del Andalucía y de un lugar que, en nombrándole, vieron que no distaba del suyo sino dos leguas.
pues, ¿qué razón hay para que sean excluidos de ningún honor o privilegio destos reinos sino que gocen igualmente de los honores, oficios y confianzas que los nacidos en medio de Castilla y Andalucía, estos vasallos 2, no siendo de conquista, título de menos confianza y seguridad, y que hayan de estar desposeídos destos privilegios aquellos naturales de reinos y provincias en que V.
Usted, que es vizcaíno, reconocerá que un parlamento vasco no les hace ninguna falta, teniendo como tienen diputaciones forales que no son focos de mendicidad como muchas de España, sino diputaciones verdaderas; yo, que soy andaluz, declaro que Andalucía políticamente no es nada, y que al formarse las regiones habría que reconocer dos Andalucías: la alta y la baja; el mismo Pi y Margall, en Las Nacionalidades, las admite.
-Esto no puée ser, hombre -exclama, saltando del vehículo un mozo bien plantado, de rostro curtido, ojos relampagueantes y luciendo rico traje de los más típicos de Andalucía.
LA CAMPIÑA: Alcalá de Guadaíra, Arahal, Cabezas de San Juan (Las), Campana (La), Carmona, Coronil (El), Ecija, Fuentes de Andalucía, Lantejuela (La), Lebrija, Luisiana (La), Mairena del Alcor, Marchena, Molares (Los), Osuna, Paradas, Rubio (El), Utrera, Viso del Alcor (El), Cañada Rosal, Cuervo de Sevilla (El).
¿Y qué será de España entera si se enamora de esa teoría y el triunfante ejército del Caballero de Rodas, cegado en la sangre de Andalucía, se echa a recorrerla toda?
Pues a estos hombres es a lo que se llama por el sentimentalismo revolucionario la Francia libre; libertad de la misma catadura que la de los españoles que se reparten la propiedad en Andalucía y gritan por esas calles de Dios y sin venir a pelo: «¡Mueran los neos!
Cuando Rosarito quedó sola no pudo resistir la curiosidad, y momentos después, no sin antes cerrar la puerta de la sala, deleitábase contemplando todo cuanto llevaba de venta la más popular de todas las vendedoras de Andalucía.
-Por argo hice yo que me prometiera Dolores pagarme daños y perjuicios -exclamaba momentos después la Lechuguina contemplando con filosófica resignación el cántaro hecho pedazos, mientras, corrido y maldiciente, alejábase don Paco coreado por la mal disimulada rechifla de los vecinos, que en el arroyo de la calle comentaban en pintorescas agrupaciones, de modo chispeante y graciosísimo, la corrida en pelo que acababa de sufrir uno de los más caracterizados injertos de chulo y de marqués de los barrios de Andalucía.
Aunque oriundo de Oñate, en Guipúzcoa, y de noble familia, que lucía por mote en su escudo de armas esta leyenda:— Piérdale todor sálvese la /lowm,— había pasado gran parte de su juventud en Andalucía, donde su destreza en domar caballos, y su carác- ter pendenciero y emprendedor le habían conquistado poco envidiable fama.