Ejemplos ?
Alejandro, oyendo la Ilíada, de Homero, se armaba el ánimo y el corazón. Sabía que sin esta defensa, en el cuerpo la loriga y el escudo y la celada eran peso molesto y una confisión resplandeciente y grabada del temor del espíritu.
Fácilmente los conoce la muerte en las batallas, y con elección justiciera los halla entre los aventurados y generosos. Muchas veces fue herido Alejandro desarmado, donde infinitos de los suyos eran muertos debajo de sus armas.
No compares con ella los muros de Babilonia que allanó Alejandro; no los castillos de Cartago y Numancia, ganados con un ejército; no el Capitolio y su Alcázar, que todos ellos tienen las señales de los enemigos; pero las que defienden al sabio están seguras del fuego y de los asaltos, sin que haya portillo por donde entrar, porque son altas, excelsas e iguales a los dioses.
Y porque nada se olvide, ni parezca persuado a que las conjuras se disimulen, y los traidores se toleren sin castigo público, es de advertir que cuando el príncipe ha convencido a algún vasallo de traición y reducídole a que conozca, con noticia de los reinos, el castigo digno de su infidelidad, entonces los monarcas deben observar las palabras que en el libro 6 de Quinto Curcio capítulo 8, dijeron a Alejandro, viendo se inclinaba a perdonar a Filotas, después de haber convencido sus delitos por dignos de pena de muerte.
Como se sabe, ni la generación de los soñadores, ni tampoco la siguiente, conocieron el positivismo, aunque en sus motivos y enfoques lo anticiparon hasta el punto que, de Alejandro Korn a Leopoldo Zea, pocos se atreven a negar la existencia de un positivismo autóctono latinoamericano, con un desarrollo paralelo pero independiente del comtismo europeo.
Así fueron armándose y nació la serie El placer de leer, título propuesto por la Maestra Cristina Martínez y llevado a la realidad por la hábil dirección editorial de Alejandro Portilla de Buen quien con paciencia indicó a los ilustradores lo que el grupo de maestros y maestras escritores sugerían.
Consecuencia de esto es que no queremos cambiar, porque nos creemos inmejorables. Alejandro, en el tiempo que recorría la India y devastaba con las armas algunas naciones poco conocidas además de sus vecinos, mientras asediando una ciudad, reseguía los muros, buscando la parte más débil de las fortificaciones, fue herido por una saeta, pero continuo la empresa comenzada.
Por eso, ayer charlaba con Carlitos Zannini cuando volvíamos en el helicóptero a Olivos y como a la tarde tuve la visita de un querido amigo, monseñor Alejandro Bucolini, que fue obispo de Santa Cruz durante los 12 años de gestión de Néstor, está muy enfermito, muy lúcido pero muy chiquitito, era un hombre imponente, grande y el Parkinson y la edad lo ha derrumbado, pero está maravillosamente lúcido y con mucho amor y con mucho afecto, me trajo una Virgen también, y yo cuando me subía al helicóptero le comentaba eso a Carlos y le decía "bueno, mirá, dentro de todo lo que me consuela es que él no hubiera tal vez soportado verse así deteriorado", bueno, porque era una persona muy orgullosa y muy erguido.
Escapé del trueno y di en el relámpago, porque era el ciego para con éste un Alejandro Magno, con ser la mesma avaricia, como he contado.
, En 1709, el capítulo de los agustinos fué harto borrascoso. Disputábanse el triunfo entre fray Alejandro Paz, sevillano, y fray Pedro Zavala, vizcaíno.
Docto símbolo desta verdad es la saeta; con la pluma vuela el hierro que ha de herir. Por muchos sean ejemplo Alejandro el Grande y Julio César.
Capitan agregado— Lucio Mansilla. Tenientes 1ros— Agustin Lopez, Pedro López, Alejandro Suloaga, José Dolores Suso, Pablo Millalican, Mateo Corbalan.