Alcibíades

Alcibíades (Alkibiádēs)

 
(450-404 a C) General y político ateniense. Durante la Guerra del Peloponeso fue el caudillo del partido belicista en Atenas. Condenado a muerte por los atenienses, Alcibíades se puso al servicio de los espartanos. Las derrotas de los atenienses a manos de sicilianos y espartanos provocaron una reacción oligárquica en Atenas y Alcibíades pudo volver a su patria y fue nombrado general en jefe de los ejércitos atenienses. Huyó a Frigia, donde fue asesinado.
Ejemplos ?
la instalación del Club Sport Pasaje, del cual es presidente. Diciembre 20 Instalada la junta preparatoria por el Jefe Político Sr. Alcibíades García R., eligieron presidente al Sr.
Tengo para mí, Alcibíades, que si yo te hubiese visto contento con todas tus perfecciones y con ánimo de vivir sin otra ambición, ha largo tiempo que hubiera renunciado a mi pasión, o, por lo menos, me lisonjeo de ello.
Remigio Crespo Toral, y que al efecto ha nombrado de representante al señor Celso Fernández de Córdova. Diciembre 20 Preside la Junta preparatoria el Jefe Político señor Alcibíades García R.
Devuelto al torbellino del mundo, dueño de un caudal enorme para la vida de mi tierra natal, bulléndome en las venas los instintos, animado por la rabia de acción de los Andrade; suelto, libre, sin padre, sin madre ni hermanos, recibido y cortejado dondequiera, lleno de aspiraciones encontradas y violentas, poseído de una pasión loca por el lujo en todas sus formas, fui el Alcibíades ridículo de aquella sociedad que me abrió paso como a un conquistador.
Después de sentarse besó Alcibíades a Agatón y le coronó. -Esclavos, dijo éste: descalzad a Alcibíades, que será el tercero en este triclinio.
Pero si ese mismo Dios te dijera: Alcibíades, serás dueño de toda la Europa, pero no extenderás tu dominación sobre el Asia; creo que tú no querrías vivir para alcanzar una dominación tan miserable, ni para nada que no sea llenar el mundo entero con el ruido de tu nombre y de tu poder; y creo también que, excepto Ciro y Xerxes, no hay un hombre a quien quieras conceder la superioridad.
Alcibíades ¿Qué necesidad hay en este caso de reflexiones tan profundas, Sócrates? Sócrates A mí me parece que hay materia para pensar seriamente, porque, ¡en nombre de Júpiter!, ¿no crees que entre las cosas que pedimos a los dioses, sea en público, sea en secreto, hay unas que se nos conceden y otras que se nos niegan, y que tan pronto atienden como desechan nuestras súplicas?
Hoy me lo permite, porque ya tienes capacidad para entenderme. Alcibíades: Confieso, Sócrates, que te encuentro más admirable ahora, desde que has comenzado a hablarme, que antes cuando guardabas silencio, aunque siempre me lo has parecido; has adivinado perfectamente mis pensamientos, lo confieso; y aun cuando te dijera lo contrario, no conseguiría persuadirte.
Cuando la enfermedad se declare, no vacilarán en culpar a los que les hayan aconsejado prudentemente y elevarán hasta las nubes a Temístocles, Cimón y Pericles, los verdaderos autores de sus males, y quizá proceden contra ti, si no sabes defenderte, y contra mi amigo Alcibíades, aunque no seáis los primeros autores de su caída, pero sí quizá los cooperadores.
ERYXIMACOS. ARISTÓFANES. ALCIBÍADES. APOLODOROS.- Creo que estoy bastante bien preparado para narraros lo que me pedís, porque últimamente cuando desde mi casa de Faleron regresaba a la ciudad, me vio un conocido mío que iba detrás de mí y me llamó desde lejos y bromeando: ¡Hombre de Faleron, Apolodoros!
Apolodoros, me dijo, te buscaba precisamente. Quería preguntarte lo que pasó en la casa de Agatón el día en que cenaron allí Sócrates, Alcibíades y algunos otros.
1915 Abril 25 Se lee un telegrama del Gobernador de la provincia, con aviso que con focha 23 del mese en curso, prestó la promesa legal el Sr. Alcibíades García, para ejercer el cargo de Jefe Político interino del Cantón.