Agripa

Agripa (Agríppas)

 
(fines s. I) Filósofo griego. Autor de cinco tropos de contenido escéptico.
Ejemplos ?
Entonces Festo deliberó con el Consejo y respondió: «Has apelado al César, al César irás.» 13. Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.
Luego, cogió el libro del gran Alberto comentado por Cornelio Agripa y el abad Trithème, lo abrió por el capítulo de los «Combates singulares», y para convencer aún más a Eustaquio de que su operación no tenía nada de diabólica, le dijo que podía seguir rezando sus oraciones sin temor de que ello fuera un obstáculo.
Y luego, después de sumados sus pares y nones, sacando juez y testigos, comenzaba a querer probar cuál era el astrólogo más cierto, y si dijera puntual acertara, pues es su ciencia de punto como calza, sin ningún fundamento, aunque pese a Pedro Abano, que era uno de los que allí estaban acompañando a Cornelio Agripa, que con una alma ardía en cuatro cuerpos de sus obras malditas y descomulgadas, famoso hechicero.
para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí." 19. «Así pues, rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, 20.
Menenio Agripa, aquel mediador de la paz entre el Senado y el pueblo, fue sepultado a expensas del público; Atilio Régulo, mientras combatía a los Cartagineses en África, escribía al Senado que su esclavo había huido dejando abandonadas sus tierras; y el Senado, en ausencia de Régulo, las hizo cultivar a sus expensas.
Al día siguiente vinieron Agripa y Berenice con gran ostentación y entraron en la sala de audiencia, junto con los tribunos y los personajes de más categoría de la ciudad.
Lo que no consiguió Agripa fue demostrar que se alimenten los miembros de un hombre llenando el estómago de otro. El ciudadano Weston, a su vez, se olvida de que la sopera de que comen los obreros contiene todo el producto del trabajo nacional y que lo que les impide sacar de ella una ración mayor no es la pequeñez de la sopera ni la escasez de su contenido, sino sencillamente el reducido tamaño de sus cucharas.
Yo, Agripa, ni sabría remontarme a tanta altura, ni pretendo cantar la encendida cólera del hijo de Peleo, las peligrosas navegaciones del astuto Ulises, o los crímenes de la familia de Pelops, asuntos grandiosos para mi pequeñez.
á César irás. 13 Y pasados algunos días, el rey Agripa y Bernice vinieron á Cesarea á saludar á Festo. 14 Y como estuvieron allí muchos días, Festo declaró la causa de Pablo al rey, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por Félix, 15 Sobre el cual, cuando fuí á Jerusalem, vinieron á mí los príncipes de los sacerdotes y los ancianos de los Judíos, pidiendo condenación contra él: 16 A los cuales respondí: no ser costumbre de los Romanos dar alguno á la muerte antes que el que es acusado tenga presentes sus acusadores, y haya lugar de defenderse de la acusación.
No sé en concreto qué escribir al Señor sobre él; por eso le he presentado ante vosotros, y sobre todo ante ti, rey Agripa, para saber, después del interrogatorio, lo que he de escribir.
Me permitirá que encuentre este ejemplo poco sustancioso. Me recuerda en cierto modo el apólogo de que se valió Menenio Agripa. Cuando los plebeyos romanos se pusieron en huelga contra los patricios, el patricio Agripa les contó que el estómago patricio alimentaba a los miembros plebeyos del cuerpo político.
Pero como Pablo interpuso apelación de que su caso se reservase a la decisión del Augusto, mandé que se le custodiara hasta remitirle al César.» 22. Agripa dijo a Festo: «Querría yo también oír a ese hombre.» - «Mañana, dijo, le oirás.» 23.