Adriano

Adriano

 
Nombre de varios papas.
Traducciones

Adriano

Adrian, Hadrian

Adriano

Adriano

Adriano

SMHadrian
Ejemplos ?
El pretexto inmediato, como de costumbre, fue suministrado por la camarilla que, bajo los auspicios del virrey, cardenal Adriano, un flamenco, exasperó a los castellanos por su rapaz insolencia, por la venta de los cargos públicos al mejor postor y por el tráfico abierto de las sentencias judiciales.
Muchas de estas ciudades procuraron el título de colonia, y aunque sus prerrogativas eran muy diversas, no obstante, bajo el imperio de Adriano no se sabía cuál era la que llevaba la ventaja.
¿Por qué cometí esa brutalidad digna de un carretero e intenté un asesinato de que me salvó el tamaño del puñal que es más bien una joya que un arma, yo el libertino curioso de los pecados raros que ha tratado de ver en la vida real, con voluptuoso diletantismo, las más extrañas prácticas, inventadas por la depravación humana, yo el poeta de las decadencias que ha cantado a Safo la lesbiana y los amores de Adriano y Antinoo en estrofas cinceladas como piedras preciosas?
León el Grande anuló los actos del conciliábulo de Efeso; Dámaso rechazó el de Rímini; Adriano I el de Constantinopla; y el vigésirno octavo canon del concilio de Calcedonia, desprovisto de la aprobación y de la autoridad de la Sede Apostólica, ha quedado, como todos saben, sin vigor ni efecto.
En cuanto a la estimación en que ha visto tener y tiene a los profesores de la Pintura, dijo: que si hubiera de hacer memoria de los romanos emperadores, sumos pontífices, ínclitos césares, reyes augustos, príncipes soberanos, títulos y caballeros particulares, que no sólo la honraron, pero la ejercieron, fuera introducir inadvertido noticias de historiador en deposiciones de testigo, pues fuera preciso que acordara a Nerón en sus primeros años (corregido discípulo de Séneca) alternando con el pincel el ceptro; y asimismo a Elio Adriano...
Antínoo, así llamado porque, como el amante del emperador Adriano, al más hermoso pito del mundo añadía el culo más voluptuoso, lo que es muy raro; su instrumento medía ocho pulgadas de circunferencia por doce de largo.
SEPTIMO.- Presente igualmente su Excelencia el señor Obispo de Cali, Monseñor Luis Adriano Díaz, cedulado con el número 1167701, mayor de edad y vecino de Cali, a quien de conocer doy fe, y expuso: Que en la actualidad ejerce el cargo de Obispo de la Diócesis de Cali y, por lo tanto, en tal carácter y en representación de dicha Diócesis, de lo cual es suscrito Notario da fe, manifiesta que acepta y ratifica la presente escritura en todas y cada una de las cláusulas, declarando además que con excepción de los excluido en la escritura de venta de los actuales vendedores señores José Botero Salazar, Guillermo Mejía Lince, Luis Jaramillo R; Hernán Villegas Mejían Leonidas Mejía J.
Sarcófagos, sepulcros, panteones, engendro del humano desvarío, que en frisos y frontones profanáis con hinchadas inscripciones la austera palidez del mármol frío; profundos hipogeos so las altas pirámides cavados; soberbios mausoleos, bajo el peso de bélicos trofeos y alabanzas pomposas agobiados; sepulturas que, en forma artificiosa disimulando el hueco de la tierra, procuráis disfrazar la negra fosa, boca insaciable que jamás se cierra; cenotafios de lápida historiada que fingís ocultar a humano ojos los humanos despojos, perdidos en las fauces de la nada; mole desmesurada de Adriano...
José Gabriel Espinoza, José Luna, José María Gálvez y Rodríguez.-José Serafino Romero, Franco Mariano, Josa María Gálves, Franco María Zambrano, Juan Aguilar, Manuel Aguilar, Juan Fernández, José Ciríaco Machuca, Adriano Romero, José María Guzmán y Pereyra.
Se hace decir á la sibila que el imperio romano tendrá quince emperadores, catorce de los cuales estan designados por el valor numérico de la primera letra de sus nombres en el alfabeto griego: y añade, segun se dice, que el decimoquinto será un hombre con la cabeza blanca, y tendrá el nombre de un mar inmediato á Roma. El décimo quinto de los emperadores romanos fué Adriano, y el golfo Adriático es el mar de que se trata.
Así salieron vanos sus admirables agüeros, y quedó contra Júpiter la contumacia, no de los dioses, sino de los demonios, porque una cosa es no haber cedido, y otra el haber vuelto al lugar desde donde habían cedido, aunque también después. en las provincias del Oriente se mudaron los límites del Imperio romano, queriéndolo así el emperador Adriano.
Este geógrafo que floreció hácia el año 140 de la era cristiana, y escribió su obra en tiempo de los emperadores Adriano y Marco Aurelio...