Adam Smith

Smith, Adam

 
(1723-90) Filósofo y economista escocés. Publicó Theory of Moral Sentiments, en la que establece el fundamento de toda moral: la simpatía hacia nuestros semejantes. La naturaleza, mediante la simpatía, nos hace solidarios con los demás. Afirma asimismo en esta obra que si el hombre se hallara solo en este mundo viviría en la ignorancia del bien y del mal. Puesto en contacto con los fisiócratas, pasó de la filosofía a la economía y compuso su obra Investigación de la naturaleza y causas de riqueza de las naciones (1776).
Ejemplos ?
El día 3 nos diste al marqués de la Concordia (1743); el 5 al economista Adam Smith (1723); el 6 creaste al gran Corneille, príncipe de los trágicos franceses (1606) y bautizaste a Velázquez, rey de nuestros pintores (1599); el día 8 no te pareció bien dar uno solo, y nos echaste dos: el ingeniero inglés Stephenson (1781) y el orador español Olózaga (1805).
Eso fue el neoliberalismo; Adam Smith y Ricardo no escriben sobre cosas que van a pasar, hablan sobre el maquinismo, sobre el industrialismo, el capitalismo y el liberalismo, que ya había sido creado, a partir de la Revolución Francesa, no teorizan, teorizan sobre lo hecho, sobre lo que está pasando.
, error que habían rechazado Adam Smith y sus predecesores franceses en la parte verdaderamente científica de sus investigaciones, y que, sin embargo, reprodujeron en sus capítulos más exotéricos y vulgarizantes.
Pero, cualesquiera que sean los obstáculos que les impiden detenerse en este centro de reposo y estabilidad, tienden continuamente hacia él. Adam Smith, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, Edimbourg, 1814 Vol.
No creo yo que Napoleón III tenga el corazón de mantequilla y de jalea; pero el tremendo espectáculo del campo de batalla de Solferino, de tantos millares de cadáveres, hubo de oprimirle y angustiarle el corazón decidiéndole á la paz, aun antes de cumplir su promesa de hacer libre á Italia hasta el Adriático. Adam Smith y todas sus teorías no tuvieron parte alguna en esta determinación.
De aquí podría inferirse, como lo hizo Adam Smith, en cuyos tiempos la industria moderna estaba aún en su infancia, que la acumulación acelerada del capital tiene que inclinar la balanza a favor del obrero, por cuanto asegura una demanda creciente de su trabajo.
Horrorizados de tanto gasto y de tanta efusión de sangre, los hombres políticos clamarán, y claman ya muchos, por la paz y aun por el desarme, no porque Adam Smith y sus discípulos los hayan convencido.
Pero Adam Smith, después de haber establecido este principio de la manera más clara y concisa, lo abandonó para dedicarse a mostrar cómo realmente se establecen los precios y cómo, por lo tanto, la riqueza es distribuida en la actualidad.
Pues bien: para Adam Smith el mundo económico era una comunidad natural creada por la división del trabajo Esta división del trabajo no era un fenómeno consciente, querido por aquellos que se habían repartido la tarea; era un fenómeno inconsciente, un fenómeno espontáneo.
Los que tienen que perder, los hombres acaudalados, son, por consiguiente, pacíficos; y como los que tienen dinero mandan en el día más que nunca y ejercen una influencia grandísima sobre la opinión, resulta que las guerras son condenadas por la opinión, cuando no hay un fuerte estímulo de egoísmo que induzca á hacerlas: como, por ejemplo, abrir un nuevo mercado para los productos nacionales; introducir en algún país poco culto la libertad de comercio, las obras divinas de Adam Smith...
Abrió la mano al libre juego de la oferta y de la demanda, que, según Adam Smith, iba a producir, sin más, sin presión de nadie más, el equilibrio económico.
Estas cosas de la economía son delicadísimas; no las toques, que no tocándolas se harán solas ellas e irán bien." El libro de Rousseau se ha publicado en 1762; el de Adam Smith se ha publicado en 1776, con muy pocos años de diferencia.