Abila

Abila

 
Antiguo nombre de Ceuta y del monte Hacho, que formaba con el peñón de Gibraltar las columnas de Hércules.
Ejemplos ?
Mientras permanece en La Rotunda trabaja en la primera parte de la novela Juan de Abila (que luego llevará por título La casa de los Abila).
Algunos historiadores apuntan que la actual ciudad de Ávila fue una fundación ex-novo de los romanos, quienes le darían la denominación de Abila, Obila, Abyla o Abela.
D. FRANCISCO DE ABILA CABALLERO DE LA ORDEN DE SANTIAGO FUNDADOR DESTE COLEGIO ANO DE 1680. Centro de Interpretación del Cerdo Ibérico Higuera la Real se halla inmersa en uno de los ecosistemas mejor conservados del mundo, la Dehesa extremeña.
Lo cedieron a Huracán donde jugó 7 partidos y en los primeros 4 encuentro no tuvo el rendimiento esperado, sin embargo, en los últimos 3 partidos de la temporada tuvo un excelente levantamiento. No convirtió pero asistió 3 veces, a Leandro Caruso (2 veces) y Ramón Abila.
Posteriormente los cartagineses y romanos siguieron esos derroteros y para alcanzar las aguas oceánicas iban más allá de las míticas Columnas de Hércules, Abila y Calpe (el monte Hacho y el Peñón de Gibraltar) que, simbólicamente, señalaban el límite del Mundo Antiguo por el lado de Occidente.
Este símbolo constituido por dos columnas representan a los dos promontorios que flanquean el estrecho de Gibraltar: el monte Abila (Ceuta) en África y el Peñón de Gibraltar.
Las columnas de Hércules, identificadas mayoritariamente con Calpe y con Abila se han considerado tradicionalmente un monumento o recuerdo de esta hazaña de Hércules.
Gibraltar y Abila (antigua ciudad y promontorio en la actual Ceuta) formaban las llamadas Columnas de Hércules, que los marineros fenicios marcaron con unas columnas de plata para señalar a los pueblos mediterráneos los límites seguros de navegación.
La identidad de la columna sur (antiguamente Ábila o Abila) ha sido disputada a través de la historia, siendo los dos candidatos más probables el monte Hacho (204 m) en Ceuta (España) y el monte Musa (851 m) en Marruecos.
En La casa de los Abila (1946) este autor logra reflejar con extrema agudeza la decadencia y descomposición social y política de la realidad que lo circunda.
Y así, como se iban embarcando, dio a cada uno cuatro escudos de oro españoles que hizo traer de su navío, para remediar en parte su necesidad cuando llegasen a tierra, que estaba tan cerca que las altas montañas de Abila y Calpe desde allí se parecían.
Y no penséis que el mar os da frontera infranqueable para el moro fiero; pues si otras veces ya, saliendo fuera de Abila y Calpe a mar que es extranjero, rapiña han hecho por las islas vuestras, ¿qué harán ya dueños de las tierras nuestras?