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Ejemplos ?
No, pues, no me gusta a mí que a estas horas se me ande a la temperie de Dios, que ese hijo condenao de la Lambiona tiene un aquel...
-No es que me deje. Es que no me pué recojer. Gracias que la recojan a ella en el lavaero ande lleva y trae los carretones. -¿No trabajas?
-¿Pero poiqué no se jecha usté un ratito, a ver si consigue usté escansar una miaja? Señá Micaela, ande usté, jéchese usté una miaja.
¡Fingido el barbero fue que salistes a llamar! SANTILLANA Ande usancé; que es hablar. ¿Que está borracho no ve, Don Lüis de enamorado?
De mó que ma dicho: Vete ande esos señores y háblales lo que pasa y si te dan algún socorro, como nos ofrecieron, tráelo, que tó va a ser poco como siga este mal.
Pero presto le sacó deste cuidado uno de los que a la reja estaban, diciendo: -¡Que tan simple sea este hijo del corregidor, que se ande dando músicas a una fregona...!
-Porque mi madre -repuso el cojito, contrayendo angustiosamente su cara y restregándose los ojos- no puede venir y yo tengo que ir ande está, pa cuando venga el médico por si hace falta algo de la botica.
-Déjese usté de armar ruío en er Callao, que de to tiée usté la curpa, poique la verdá es que teniendo como usté tiene una gachí más bonita que er sol, y más güena que una reliquia, es una charraná mu grande, pero que mu grande, que ande usté siempre como anda coleccionando pendones como si fuera usté a establecer un museo - exclamó Pepa con acento y expresión de reproche.
-dijo, todo zalamería, un contertulio. -Se agradece -contestó secamente la muchacha. Y volviéndose con severidad al Manco: -¡Ande, padre, ande para casa! -le dijo-.
Le asiguro que anda contra Rosas, como un toro; y antes en manos de un Moro caiga ese bruto asesino, que no en las de un correntino. Así, que ande Rosas listo, pues si lo pillan ¡ah, Cristo!
-Como ella ande conmigo -replicó Halima-, no importa que esté en casa de mis padres, ni que comunique con ellos, que más comunico yo, y no dejo por eso de ser buena turca; y más, que lo más que pienso estar en su casa serán hasta cuatro o cinco días, porque el amor que os tengo no me dará licencia para estar tanto ausente y sin veros.
Y basta de dibujos y requilorios, y andar andillo, y siga la zambra, que si Dios es servido, y el tiempo y las aguas me favorecen, y esta conseja cae en gracia, cuentos he de enjaretar a porrillo y sin más intervención de cartulario. Ande la rueda y coz con ella.