AME

AMEAlternativa Municipal Española
AMEAsociación Marista Ecuatoriana
Ejemplos ?
Él prefiere a otra muchacha que encuentra más alegre que yo; y yo lo que quisiera es ser bella, muy bella, para que me ame siempre.
No sé si ese rumor es o no cierto; yo quisiera que no lo fuese. LA NODRIZA ¿Y consentirá Jasón que sufran tal pena sus hijos, aunque no ame a la madre?
No desdeñe el jo- ven poeta tan excelentes maestros que, andando los tiempos, ellos lo conducirán á figurar en el moderno Parnaso ame- ricano.
No consientes que cruce el vado claro y al más ciego y mayor fondo me arrojas: dictas que a quien desea mi amor desame, y a aquel que me odia más, que adore y ame.
Un adivinar sea tu compasión: para que sepas primero si tu amigo quiere compasión. Tal vez él ame en ti los ojos firmes y la mirada de la eternidad.
Pasa el hierro cruel de lado a lado, y fuera un palmo por atrás rebasa. El golpe, excepto al rey, fue a todos caro; que no hay quien ame a Salinterno avaro.
Pues unos sudarios játivos, de los iberos, me enviaron a mí de regalo Fabulo y Veranio: que los ame necesario es, como al Veraníolo mío y a Fabulo.
Desde este punto de visla, la Araucana de Ercilla, O Guesa errante de Souza Andrade y Tabaré, son los poemas que, en mi concepto, satisfacen más cumplidamente el ideal del ame- ricanismo literario.
Así sea la materia más hermosa y se tengan los recursos didácticos mejores del mundo, si el maestro no se comporta a la altura de su gran misión educativa nada podrá esperarse. El magisterio es factor para que el alumnado ame la cultura.
24 Oh quien la florecilla eres de los Juvencios, no de éstos sólo, sino cuantos o fueron o a partir de ahora serán en otros años: preferiría que las riquezas de Midas hubieras dado a éste que ni siervo tiene ni arca, a que así te dejaras que él te ame.
Sólo el historiador Gmxilasü da noticia de representaciones escénicas, noticia que, sin examen crítico, ha sido aceptada por casi todos los ame- ricanistas contemporáneos.
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.» 22.