Ejemplos ?
Ven, Elvira, a mis brazos, ven a contarme tus duelos, que si no admiten consuelos, admitirán vengador. La faz escondes turbada, la frente pálida inclinas; esas rosas purpurinas, ¿Quién aja traidor así?
FEDRA: Digo, Teseo, que mi vergüenza deudora te queda de la atención; pues cuando son tan notorias las razones que me obligan a que la fuga disponga, y que casi me forzaran a decírtelo animosa, con de irlo tú me excusas el que yo te lo proponga; porque no sé qué se tiene el disponer amorosas resoluciones, que suena siempre mejor en la boca del galán que de la dama, pues para ostentar heroica de amante, conceder basta, porque proponer es cosa en que se aja la hermosura o el respeto se abandona.
10 Tomando luego Rispa hija de Aja un saco, tendióselo sobre un peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó á ninguna ave del cielo asentarse sobre ellos de día, ni bestias del campo de noche.
Y entonces cuando pienso en tus amores nuestras dos vidas deslizarse veo no cual la realidad que aja sus flores sino cual la ilusión de tu deseo.
Vinieron las moras bellas de toda la cercanía, y de lejos muchas de ellas, las más apuestas doncellas que España entonces tenía. Aja de Getafe vino y Zahara la de Alcorcón, en cuyo obsequio muy fino corrió de un vuelo el camino el moraicel de Alcabón.
Ignaicio supo lograr la gloria de este modelo; humilde fue como el suelo hasta q ue llego su muerte, y por vivir de csta suerte, hacia abajo subio al cielo, Muchacho, cierra esacq/a y, mientras voy a la (orre, cuida que no se te iorre el dibujo de a/aja.
-En buen hora -dijo Ricardo-; y vuélvote a advertir que los cinco versos dijo el uno y los otros cinco el otro, todos de improviso; y son éstos: Como cuando el sol asoma por una montaña baja y de súbito nos toma, y con su vista nos doma nuestra vista y la relaja; como la piedra balaja, que no consiente carcoma, tal es el tu rostro, Aja, dura lanza de Mahoma, que las mis entrañas raja.
23 Y los hijos de Sobal fueron Alván, Manahath, Ebal, Sepho, y Onán. 24 Y los hijos de Zibeón fueron Aja, y Ana. Este Ana es el que descubrió los mulos en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón su padre.
6 Y como había guerra entre la casa de Saúl y la de David, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl. 7 Y había Saúl tenido una concubina que se llamaba Rispa, hija de Aja.
8 Mas tomó el rey dos hijos de Rispa hija de Aja, los cuales ella había parido á Saúl, á saber, á Armoni y á Mephi-boseth; y cinco hijos de Michâl hija de Saúl, los cuales ella había parido á Adriel, hijo de Barzillai Molathita; 9 Y entrególos en manos de los Gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte delante de Jehová: y murieron juntos aquellos siete, lo cuales fueron muertos en el tiempo de la siega, en los primeros días, en el principio de la siega de las cebadas.
DRA. CANEPA: Aja. Usted tuvo conocimiento en ese momento que la señora de Deghi concurre a su casa, de la llegada de la socia del doctor Deghi que era su prima, la doctora Dora López.
La vida que corre en nosotros se corta en dos raudales al llegar a su imagen, y como la corriente no puede destruir la roca, terminamos anhelando el peñasco que aja nuestro movimiento y permanece inmutable.