-ido

-ido

suf. Componente de palabra procedente del gr. eidos, que significa forma, apariencia, aspecto bóvido, mórbido.

-ido

 
Sufijo para formar sustantivos que denotan sonidos o voces de animales, derivados gralte. de verbos de la primera conjugación.

-ido

 
Sufijo átono de algunas voces cultas: cálido, sórdido. Puede significar semejanza o forma: cancérido.
Ejemplos ?
EAL DECRETO 1244/1979, DE 4 DE ABRIL, POR EL QUE SE APRUEBA EL REGLAMENTO DE APARATOS A PRESIÓN Desde el dieciséis de agosto de mil novecientos sesenta y nueve, fecha de aprobación del vigente Reglamento de Recipientes a Presión, se han ido introduciendo nuevas técnicas en los aparatos sujetos al mismo.
Estoy seguro de que han ido a denunciarme, y acabo de tenderme en el diván: como el dolor de cabeza continúa, me he atado la cara con un pañuelo blanco.
—gritó. Por el norte del patio avanzaba solo el caballo en que había ido el peón. Los perros se arquearon sobre las patas, ladrando con furia a la Muerte, que se acercaba.
He ido afuera, cantando por dentro, con los puños cerrados de acción y una ligera sonrisa externa, como procede en todo hombre que se siente estimable ante la vasta creación que despierta.
José se mordió los labios; sin duda, Rosario se disponía a mentir una vez más, a decirle que aquellos trapos y aquellas joyas no eran suyas, y, sin duda, aquellas cosas le pertenecían, y si le pertenecían, ¿adónde había ido ella por dinero para comprarlas?, cuando ella no tenía más que la pesetas que ganaba en la sastrería del señor Paco el Pecheras.
El día en que aconsejados por la curiosidad pasamos los umbrales del citado ventorrillo, que se eleva dando vista a la población, a los montes y al cementerio, ya el señor Curro habíase ido, a causa de un segundo acosón hemipléjico, al último indicado lugar, y Paco Cárdenas, su sobrino, era el que oficiaba de experto timonel en aquel barco, para el cual parecía que no había hecho la Divina Providencia más que mares en bonanza.
Cuando la abuela echó de ver sus feas caras, cuando ella los vio, entonces la abuela se rió, la abuela no pudo contener la risa; al instante, fuéronse; ella no vio ya más sus caras. “¡Eh, abuela nuestra, se han ido a la selva!
No, él no podía continuar más tiempo sin ver a Rosalía; él había esperado que ésta, al enterarse de que él no podía ir a verla, hubiera ido en su busca, y si no lo había hecho ya, era seguramente porque algo muy grande se lo impedía; porque estaba peor, sin duda, y si ella estaba peor...
Cuando se vio de nuevo a solas Joseíto, quedó sumido en sombría abstracción, pero algo más consolado al pensar que tal vez el no haber ido su Rosalía obedecía a no conocer su paradero, y no a que estuviera mucho peor de aquel pícaro mal que iba robándole la vida por horas y por minutos.
—Y bien, sí; y no exactamente una, sino ambas cosas a la vez. Sucede que hemos ido desconcertados porque el asunto es tan simple, y, sin embargo nos confunde a todos.
Hicieron en seguida maniquíes semejantes a hombres; esto fue por ellos; después los alinearon allí, en las fortificaciones; de igual modo estaban allí sus escudos, estaban allí sus flechas, ron los cuales se les adornó; en sus cabezas se les pusieron coronas de metales preciosos; se les pusieron a aquellos simples maniquíes, a aquellos simples construidos con madera; se les pusieron los metales preciosos que se habían ido a coger a las tribus en el camino y con los cuales los maniquíes fueron adornados por .
En el Congo se dieron fugazmente estas características impulsadas por el recuerdo de Lumumba, pero han ido perdiendo fuerza en los últimos meses.