-ego


También se encuentra en: Sinónimos.

-ego, a

suf. Unido a sustantivo indica natural de, pertenencia manchego.

-ego, -ega

('eγo, -'eγa)
sufijo también "-iego"
unido a un sustantivo indica natural de, pertenencia veraniego, solariego
Ejemplos ?
Lo mismo digo de los liberales que quedaron por aquí, y de los de la nueva cría. Éstos al fin pueden decir: «Hos ego versiculos feci, tulit alter honores».
IMÁGENES En un hondo suspiro saudadoso, profanando los espacios y los tiempos, haré un fotomontaje con sus cuerpos y olvidado de los pegues comerciales, promotores de las bodas y las cárceles, sus imágenes vendrán hasta mi mente como raudo laberinto cinemático… ego video.
Ciertamente, no tienen expresiones adecuadas para poder interpretar y acomodar las cuatro puertas que están abiertas para los que entran y salen, a semejanza del mundo, así como las tuvieron, por lo menos, para poderlo decir de Jano Brifonte, en boca del hombre si no es que los socorra Neptuno dándoles partes de un pez, que además de la abertura de la boca y de la garganta tengan también otras dos a la diestra y a la siniestra, y, sin embargo de tantas, puertas, no hay alma que se pueda escapar de tal ilusión, si no es la que oye a la misma verdad, que le dice: Ego sum Janus.
Eso sería muy bonito, muy satisfactorio; seguramente mi ego personal se inflamaría mucho si yo pudiera hacer eso, pero obviamente ¡no lo puedo hacer!
como la fuentecilla »de la pradera, que á veces se seca, y otras veces rompe' su » cauce y se dilata hasta el pie de los árboles que acompañan »sus quejas con su susurro.» Quien así se conoce y así se expresa, quien así es mo- desto, se halla en camino de adelantar mucho y de escribir, en breve, algo menos desaliñado que las Melodiaft religwsas. Ego Polibio es la firma bajo la cual se esconde un poeta que acaba de coleccionar cien picarescos sonetos, á los que llama Zanahorias y Remolachas, El librito es una panacea con- tra la tristeza, y como tal lo recomendamos á los caracteres melancólicos.
XVI Y acabarán las tiranías ególatras... Y se ahogarán los beneficios egoístas... Y se arruinarán las miserias ego-céntricas... Y...
El de la Guerra está en su elemento; estos días se andaba buscando uno para Estado, o para Hacienda, como quieras entenderlo, pero vaya usted a saber dónde estará metido; con respecto al de Marina, ya oirías que se trataba de hacer ministro de Marina al señor de Galiano, a causa de que habla muy bien, pero como el ministro ha cortado la conversación, dudo mucho que insistan en eso; Su Excelencia se quedaría hablando con las olas y diciéndoles el quos ego de Virgilio, y por cierto que lo aprecio demasiado para desearle que le hagan ministro.
Fue justamente determinado que más clara y distintamente se llamaran dioses los hombres del pueblo de Dios, para que se certificaran más y más y confiaran que era solamente su Dios el que se dijo Dios de los dioses, porque aunque se llamen dioses los inmortales y bienaventurados que gozan de la patria celestial, con todo, no se llamaron dioses de los dioses, esto es, dioses de los hombres del pueblo de Dios; por quienes se dijo: Ego dixi...
Un conocimiento que no se refine y concentre a sí mismo para ser llevado por la voluntad, o, en otras palabras, un conocimiento que cargue solo como el tener y la posesión, en vez de haber ido simplemente consigo mismo para que el libre movimiento del Ego no sea molestado por ninguna posesión lastrante, pasando ante el mundo como un espíritu libre, tal conocimiento entonces, que no ha llegado a ser personal, proporciona una preparación pobre para la vida.
Uno podía de hecho ser igual a otros y emancipado de su autoridad; pero de la igualdad consigo mismo, de la igualación y de la reconciliación de nuestro hombre transitorio y eterno, de la transfiguration de nuestro naturalidad a la espiritualidad, en fin, de la unidad y de la energía suprema de nuestro ego, que es autosuficiente puesto que no deja nada del exterior a sí mismo existir: apenas ninguna sentencia sobre ella podía ser reconocida en ese principio.
El temblor de un rezo pasó por las luengas barbas, que salían del misterio de las capuchas, y en aquel momento yo sentí el deseo de arrodillarme y besar la mano del Prior. Aquella mano que sobre todos mis pecados podía hacer la cruz: Ego te Absolvo.
Habiendole pedido una mujer medio real, el Ciego se lo remitio con la siguiente: i EL CI EGO DE LA MERCED 7 1 Uii medio per la manana fue causa de tu cuidado, y, aunque medio escarmentado, va el medio de buena gana.