-ción

-ción

suf. Componente de palabra que, unido a sustantivos, indica acción y resultado abolición, alteración.

-ción

('θjon)
sufijo
componente de palabra indica acción y resultado abolición, inauguración
Ejemplos ?
Para la mujer, en el Perú, no había siquiera un colegio de instruc- ción media, sino humildísimas escuelas en las que se ense- ñaba á las ñiflas algo de lectura, poco de escritura, lo sufi- ciente para hacer el apunte del lavado, las cuatro reglas arit- méticas, el catecismo cristiano, y mucho de costura, bordado y demás labores de aguja.
En literatura no hay secreto impenetrable cuando hay firme empeño en cono- cerlo; y menos éste, pues se trataba sólo de investigar entre cien limeñas, que supieran leer y escribir con regular correc- ción, cuál era la que mantenía comercio con las musas, investi- gación no muy trabajosa en una ciudad cuya masa total de población era, en muy poco, mayor de cuarenta mil almas.
Servicio, y grande, ha hecho, pues, á la Historia y á las letras el inteligente señor Carrasco, contribuyendo á popularizar con el atractivo que brindan los buenos versos de su traduc- ción, una de las más hermosas leyendas de la época de los Incas
Aun en medio de su ambición delirante, sus planes tienen •grandiosidad y no puede desconocerse su heroísmo y su ele- ovación moral como representante de una causa de emancipa- »ción y libertad.
Procedimiento distinto habría equivalido á poner sobre la puerta de la Facultad de Letras esta inscrip- ción :-tCerrada POR INÜTIL.
Hasta el alcalde del Cabildo no pudo dominar su indigna- ción, y volviéndose hacia José Maní le dijo en voz baja: —Defiéndase, compañero, si no quiere que, cuando salga- mes, lo mate el pueblo á pedradas.
RUDENCIA EPISCOPAL Conlómc mi queridísimo é inolvidable amigo Lavalle, i ara que hoy lo cuente yo á ustedes que, allá por los años de 1814, una monja del monasterio del Carmen se escapeó cierta no- che partí ir al teatro á gozar de la ópera italiana, representa- ción que por primera vez se efectuaba en Lima.
dijo jamás quiénes fue- ron sus padres; que rehuía hablar de su linaje y familia; que, en sus treinta y cuatro años de residencia en México, nimca escribió cartas á sus deudos de España; y que, en la distin- ción y cultura de sus modales, se revelaba el hombre de es- clarecida alcurnia.— Mi patria es el cielo y mi padre es Dios— fué la respuesta que diera en una ocasión, para satisfacer la impertinente curiosidad de un magnate.
Estuvo dos meses enfermo del estómago y cuando creyeron que se había curado, una peste curiosísima, manchas negras con borde bronceado, le comenzó a cubrir la piel en todas partes del cuerpo, y aunque varios médicos sospechan que es una afec-ción nerviosa, ninguna autoridad sanitaria le permite al primo Guillermo abandonar la isla donde "se comió su fortuna".
Refiere la tradición que el monarca »espaflol, queriendo deshacerse de su hijo, encargó la ejecu- »ción del asesinato á un hombre que, condolido de la juven- »tud y desgracia del príncipe, convino en salvarle la vida bajo »la condición de que juraría solemnemente trasladarse á In- tuías, cambiar de nombre y no revelar á nadie su secreto.
No es de esperar que personas que hace ya muchos años tomaron la decisión de ponerse en el camino de la ilegalidad, de la insurrección, pues, súbitamente regresen a los cauces institucionales; tendrá que ser una labor de convencimiento, tendrá que ser una labor de negocia- ción, y sobre todo, mostrarles que esa forma de luchar por algo, pues no tiene sentido en un país como México.
ISTEMA DECIMAL ENTRE LOS ANTIGUOS PERUANOS El ilustrado señor Daubrée, miembro de la Academia de Cicntías de París, juzgando los dos primeros volúmenes de los Anales de Construcciones Civiles y de Minas que publica en Lima la Escuela de Ingenieros, pone en duda que los ameri- canos, antes de la conquista, hubieran conocido la immera- ción decimal, tal como, en un artículo de los citados Anales lo asegura el ingeniero señor Chalón.