-ble

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suf. Componente de palabra que, unido a adjetivos de origen verbal, significa posibilidad, capacidad o aptitud para recibir o realizar la acción del verbo.
Ejemplos ?
Posteriormente fue Director de plan­ta en Wad­dell Air­craft, Mass. (USA), (1979) donde fue res­pon­sa­ble de la ges­tión de la pro­duc­ción aeronáutica.
La última aparición pública del doc­tor González fue el 25/1/1923, en un acto que la Masonería organizó en su honor y en el que se descubrió su retrato al óleo. En esa oportuni­dad el doctor González pronunció una memora­ble conferencia titulada “Orientación moderna de la Masonería”.
Como jalón ini­cial nota­ble hemos de seña­lar que en 1604 mar­chó nues­tro pro­ta­go­nista durante pocos días con la com­pa­ñía mili­tar de Alonso Caro para alis­tarse des­pués con la com­pa­ñía del capi­tán Anto­nio de la Haya y embar­car hacia Car­ta­gena huyendo de todo y de todos.
Una ve z cul minado el p roceso d e sel ección, si la contratación fuera divisi ble, se su scribirán contratos independientes entre cada entidad y el o los adjudicatarios.
Morán estuvo todo el día muy ocupado en el monte, al punto de que no había concluido aún de vestirse cuan­do su presencia fue solicitada por dos veces en lo de Iñíguez, conforme lo hemos anotado. Des­de lejos vio los míseros farolitos colgados en do­ble línea, a quince o veinte metros unos de otros.
BDELICLEÓN: ¡Qué enojoso, de todos modos! ¡Es terri­ble la nostalgia) UN SERVIDOR: (Saliendo de la casa.) !Maldito animal! ¿Es posible que demos de comer a semejante perro?
La pena que se solicita es un cepo de higuera. FILOCLEÓN: Una vez que se le haya reconocido culpa­ble, debe morir, más bien, como un perro.
Son el ali­mento de la piedad de muchas personas; hay errores necesarios; no extirpemos del cuerpo una úlcera inveterada que arrastraría con ella la destrucción del cuerpo, he aquí lo que le contestaría: Todos esos falsos milagros con los que hacéis tambalearse la fe que se debe a los verdaderos, todas esas leyendas absurdas que añadís a las verdades del Evangelio, extinguen la religión en las almas; demasiadas personas que quieren instruirse y que no tie­nen tiempo de hacerlo lo suficiente, dicen: «Los maestros de mi religión me han engañado: no hay por lo tanto religión; es preferi­ble echarse en brazos de la naturaleza que en los del error...
¿La cruel­dad, la injusticia, serían menos grandes castigando hoy día al que pensase como se pensaba en otros tiempos? ¿Se era culpa­ble, en tiempo de Honorio I, por creer que Jesús no tenía más que dos voluntades?
CLEANTO Una joven que se aloja desde hace poco en este barrio, y que parece estar hecha para inspirar amor a cuantos la ven. La naturaleza, hermana mía, no ha creado nada más adorable; yo me sentí transportado desde el momento en que la vi.
Herodes creyó ser imposi­ble que Jesús pudiese pretender hacerse jefe de un partido y aspirar a la realeza; le trató con desprecio y lo devolvió a Pilatos, que cometió la indigna flaqueza de condenarle para calmar el tumulto que se había producido contra él, considerando además que ya había tenido que soportar anteriormente una sublevación de judíos, según nos cuenta Josefo.
Y, en primer momento, considerarla, aunque a los compañeros les resulte inacepta­ble (e incompatible con su posición internacionalista), una Isla.