-ajo

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-ajo

-aja
V Aspects of Word Formation in Spanish 2
Ejemplos ?
La Madre Superiora calló poniendo atención a unos pasos lentos y cansados que se acercaban corredor adelante, y quedó esperando vueltos los ojos a la puerta, donde no tardó en asomar una monja llena de arrugas, con tocas muy almidonadas y un delantal azul: En la frente y en las manos tenía la blancura de las hostias: —Madrecica, esos caballeros venían tan cansados y arrecidos que les he llevado a la cocina para que se calienten unas migajicas. ¡Viera cómo se quedan comiendo unas sopicas de ajo con que les he regalado!
Le enviamos azúcar, que es un producto importante del consumo popular chileno. Ellos nos mandan frijoles, ajo...
Las sopas de ajo, con su olorcillo castizo y doméstico, parecían cantar un anticuado himno a la virtud efectiva de la rubia, una virtud escondida, como se esconden los vicios...
¡Quién había de creer que se atollancasen ustedes tanto, usted, tía Manuela, que es más viva que un ajo, que tiene la lengua expedita y bueno el pronunciado, y hasta coplera es!
Eran memorias de asaltos y rapiñas, robos en pleno día, y los nombres de Cabecita de Ajo, el Inglés, y los dos hermanos Arévalo, estaban continuamente trabados en estos relatos.
El licenciado, que pensó que ya mordía en un confite, y que eran uña, y carne, con mucha sorna se vino mano sobre mano, hecho gatica de Juan Ramos, diciendo entre sí: yo la haré á la tal por qual, que muerda en el ajo.
Dudo yo que el más científico cocinero francés, sin más que habas, aceite turbio, vinagre archi-turbio, pimientos, sal y agua, pueda sacar cosa tan rica como dicha cocina de habas preparada por cualquier mujer cordobesa. Del salmorejo, del ajo-blanco y del gazpacho, afirmo lo propio.
En caso de q ue dicho instituto no lo haga en el término señalado, se considerarán calificados tales precios e índice de precios, pa ra efecto s de su inclu sión e n la fórmul a polinómica, b ajo la respon sabilidad d e l a entidad.
II —Si al pasá po'l arroyo se junde'l carro, dale bien a las mulas y suerta un ajo, que si t'andas con mimos y con pamplinas, tienes atollaëro pa toá tu vida.
Teníase el señor cura por un porro, pues no sabía más que cumplir oscuramente sus funciones sacerdotales y comer sopas de ajo, a fin de que no le faltase al estudiante la mesada; pero tocante al chico...
Y calándose el sombrero, cruzó impertérrito y altivo la multitud sorprendida, subió al tílbury, que lo esperaba a la puerta, y dando un latigazo al caballo -única manifestación de su cólera-, echó un ajo como una casa y salió del pueblo al trotecito.
-articuló trabajosamente. -Rezo -contestó el apóstol- para que usted se confiese, se arrepienta y se salve. -Y a usted ¿qué... ajo... le importa...