ánima


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ánima

(Del lat. anima, aire, aliento, alma.)
1. s. f. Alma, en especial la de los difuntos las ánimas poblaban nuestra memoria; le llegó al ánima aquella humillación.
2. Alma, hueco de algunas cosas, en especial el de las armas de fuego.
3. ánima bendita o del purgatorio RELIGIÓN Alma que pena en el purgatorio antes de ir a la gloria, según la doctrina católica.

ánima

 
f. Alma.
Alma que pena en el purgatorio.
pl. Toque de campanas en las iglesias a cierta hora de la noche, con que se invita a orar a Dios por las ánimas del Purgatorio.
Hora a que se tocan las campanas para el mencionado fin.

ánima

('anima)
sustantivo femenino
1. religión espíritu de una persona fallecida que pena en el purgatorio El ánima representa la espiritualidad del hombre.
2. orificio del cañón de las armas de fuego armas de fuego de ánima lisa

ánima


sustantivo femenino plural
religión campanada de una iglesia invitando a orar por las almas del purgatorio y hora de la misma Vamos a la iglesia, es hora de ánimas.
Sinónimos
Traducciones

ánima

soul

ánima

anima

ánima

Anima

ánima

anima

ánima

Anima

ánima

Anima

ánima

Anima

ánima

Анима

ánima

ánima

ánima

Anima

ánima

Anima

ánima

Anima

ánima

SF
1. (Rel) → soul
las ánimas (= oración) → the Angelus sing
ánima bendita, ánima del purgatorio, ánima en penasoul in purgatory
2. (Mil) → bore
3. (Cono Sur) (= santuario) → wayside shrine
Ejemplos ?
Si quieres aclarar las ambigüedades de las palabras, enséñanos que n0 es feliz aquél que el vulgar así lo llama, aquél en quien se ha acaudalado el dinero, sino aquél quien tiene todo su bien en el ánima...
Y el triste Garci Fernandez De sus amigos cercado Su alcazar abandonado Pisando medroso vá. Y su ánima vigorosa De una sospecha asaltada En su pecho arrinconada Ni aun esperanza le dá.
Siempre amé, y amo aún y desde ahora amar espero más de día en día, aquel dulce lugar donde me guía el triste amor que mi ánima atesora: y en amor estoy siempre el tiempo y hora en que olvidé cuanto cuidado había terrenal, y amaré más todavía aquella cuya imagen me enamora.
Conocile en el metal de la voz, y el alma llena de cosquillas amorosas la dije: «Hermana perrenga, duélete de Santarén que en ti desde ayer desea dar dos nietos a Mahoma, que vayan después a Meca. -«¿Quién te echó por estas partes si no eres ánima en pena?
Le dijo Pierre: ─ Diga, camarada, ¿y quién sois vos? ─ Pues mi pobre señor, yo soy un ánima en pena. Ando muerta desde hace cinco años y en todo este tiempo he sufrido el martirio del purgatorio.
La sirvienta, que también se había levantado, tenía mucho miedo, agarraba al sacerdote de la sotana y le decía temblorosa: "Señor cura, no vaya allí, se lo ruego, que es un malhechor". Y Pierre volvió a decir: ─ Señor cura, apresúrese usted, que es para librar un ánima del purgatorio.
Vamos a verle muy lejos de aquí, a un gran campo, donde nos juntamos infinidad de gente, brujos y brujas, y allí nos da de comer desabridamente, y pasan otras cosas que en verdad y en Dios y en mi ánima que no me atrevo a contarlas, según son sucias y asquerosas, y no quiero ofender tus castas orejas.
-No lo digo por nada, señor -respondió la mesonera-; sólo digo que vuesa merced no se apee, porque no tengo cama que darle, que dos que tenía las ha tomado un caballero que está en aquel aposento, y me las ha pagado entrambas, aunque no había menester más de la una sola, porque nadie le entre en el aposento; y, es que debe de gustar de la soledad; y, en Dios y en mi ánima que no sé yo por qué, que no tiene él cara ni disposición para esconderse, sino para que todo el mundo le vea y le bendiga.
—replicó el prefecto, riendo de todo corazón. —Quizás el misterio es un poco demasiado sencillo —dijo Dupin. — ¡Oh, por el ánima de…! ¡Quién ha oído jamás una idea semejante!
y procúrese salvar, como diz que dijo un jesuita que, ha dos siglos, comía pan en mi tierra, tuve que sacar de curiosidad al pobre militroncho, que fué como sacar ánima del purgatorio, narrándole el cuento que dio vida á la frase.
No cabe en mí dudar de que faltóle esfuerzo al autor para crear un desenlace que cupiese en la esftera de la vida social, de lo humano, de la actualidad, de lo posible, y recurrió á lo sobrenatural, al milagro, á la aparición de una ánima ben- dita del Purgatorio.
El ánima de la madre de Electra (la cual madre fué so- bre la tierra una madamita gran devota de Venus, y hembra de mucho cascabel y mucho escándalo) para sacar á su hija de atrenzos (y al autor también) emprende viaje desde el otro ba- iTío, no en tortuga-coche, sino en tren rápido, se le aparece á la jovenzuela y la dice:— Déjate de pensar en monjío, y no seas Cándida, niflita.