ángel de la guarda


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Traducciones

ángel de la guarda

Schutzengel

ángel de la guarda

guardian angel

ángel de la guarda

verndarengill

ángel de la guarda

angelo custode

ángel de la guarda

anioł stróż

ángel de la guarda

skyddsängel
Ejemplos ?
Duerme el niño y suspira blandamente, y sueña con el seno que lo aguarda, mientras lo arrulla con amor ferviente quedo, muy quedo, el ángel de la guarda.
Ello es que el escribano, en punto a picardías era la flor y nata de la gente del oficio, y que si no tenía el malo por donde desecharlo, tampoco el ángel de la guarda hallaría asidero a su espíritu para transportarlo al cielo cuando le llegara el lance de las postrimerías.
Pero como halla una vigorosa repulsa, tienta al mayoral de todos los modos imaginables, con halagos, con vino, con aguardiente, con dinero, en fin, y nada, el mayoral se mantiene firme contra tantas seducciones, y salva a su viajero, y lo saca de las manos del hospedador como el Ángel de la Guarda salva y saca de las manos del encarnizado Luzbel a un alma contrita.
No disfrutaba Venturiña siquiera del consuelo de implorar a Nuestra Señora, ni al santo Ángel de la Guarda, ni a ninguna potencia celestial, porque apenas le cruzaba por las mientes la idea de hacerlo, tal escarabajeo y tal rifirrafe armaban los demonios, que la desdichada se dejaba caer al suelo, lívida, espumarajeando, braceando, perneando.
a mula y el buey ( Cuento de Navidad ) de 1876 - I - Cesó de quejarse la pobrecita, movió la cabeza, fijando los tristes ojos en las personas que rodeaban su lecho, extinguiose poco a poco su aliento, y espiró. El Ángel de la Guarda, dando un suspiro, alzó el vuelo y se fue.
Por esa senda dirije Siempre tu planta gallarda, Y que el ángel de la guarda Con sus alas te cobije: Y del orgullo á despecho, Funda tu gloria triunfante Mas que en tu lindo semblante En la bondad de tu pecho.
Y sea su nombre de todo enamorado Avari Mathias las (llámese como se llamare, aunque no se llame Matías), y su abogado el Ángel de la Guarda, que con razón se llaman días de guardar los días que son de fiesta, y todos son de fiesta para guardar.
-¿Y quién lo acompaña? Será el ángel de la guarda, como a todos los cristianos... -No es eso, sino que tiene una «guayaca» o bolsita con plumas de urutaú que lo salvan del daño y hacen que todo le salga bien.
¡Oh tú, el denodado, el menospreciador del peligro!, perece en él, y eres un necio: murió de puro tonto, exclama tu propio camarada: si tu ángel de la guarda te preserva, no eres sino fanfarrón, matasiete de comedia que se pone en cobro a la asomada del enemigo verdadero.
Todas Y yo. La Superiora ¡Ea, niñas, a vuestras celdas! Que el Ángel de la Guarda os acompañe. Cándida ¡Falta nos hace compañía! Todas ¡Felices noches, madre Superiora.
Feliz mil veces el que puede decir: «Mi mujer», y descansar en su seno, y morir en sus brazos, oyéndola pronunciar juntamente el nombre de Dios y el de su marido, envueltos en lágrimas que el ángel de la guarda está recogiendo en ánfora invisible.
Pero después de un gran rato de estar temblando, esperando y esperando, me di cuenta que pensando en Dios no aparece, sino mi ángel de la guarda que me cuenta mil historias para poder platicarlas.