Ángela

Traducciones

Ángela

Àngela, Àngel

Ángela

Angelus, Angela

Ángela

Angel, Angela

Ángela

Angèle, Ange

Ángela

Àngelo, Àngiolo o Àgnolo, Angela
Ejemplos ?
Transferencias: Esta es una operación de conmutación donde se colocan las palabras que aparecen en una expresión, por otras que les correspondan al ser del mismo paradigma lingüístico, ejemplos: nombres propios: Pedro, Miguel, Ángela, Jimena: Pedro escribe su nombre; Miguel escribe su nombre; Ángela escribe su nombre, Jimena escribe su nombre; verbos: Pedro anota su nombre; Pedro corrige su nombre; Pedro dibuja su nombre; Pedro presenta su nombre.
Yva alicionando al hijo y doña Ángela a su hermana para que los dos aprendiessen a leer, y por aquel camino enseñallos la lengua; mas, aunque los maestros no los enseñavan a amar, que esso de cosecha natural se tiene, ellos lo aprendían tan bien que cada día yvan en aumento.
-Pues, aora buelvo a dezir que son palabras de amantes, porque esso tan mentira es como verdad que me lo estáys contando. Es a saber que este difunto era hermano de doña Ángela y estava lastimadíssima de su muerte, aunque sucedió en su mayorazgo.
Al hablar de la cultura intelectual de Santa Rosa, consignamos los nombres de las prestigiosas educadoras Señoritas: Teresa, Rosa y Ángela Arcaya Germán, Lastenia y Maruja Ramírez, quienes prestan sus servicios en las escuelas fiscales y en el Normal Rural de Santa Rosa.
-¡O qué mal dixiste en esso! -respondió doña Ángela- que puede ser que, medroso, se ausente. -No hará -dixo ella-, por lo menos hasta que mi señor buelva, que ansí me lo dixo él.
La Inquisición tuvo en muchos casos, como en los de Ángela Carranza y la madre San Diego, que gastar su latín para sacar en claro lo que había de inspiración y favor celeste en ciertos facedores de milagros o pronosticadores de dichas y desventuras.
Dicen que doña Ana de Borja, condesa de Lemos, y en este siglo doña Ángela Ceballos, fueron las únicas virreinas que se apartaron de esa costumbre, entrando a caballo al lado de sus maridos.
Y como descubriesse el criado a quien Serrano dexó caer por la cuesta abaxo que la quería dar veneno para salir de una mala voluntad y peor intención de su muger y en particular de quien le quiso deshonrar, cuyo intento dava ya por acto consumado, y él lo traxesse una siesta en un vidro de aloja que se le antojó y, al dársele, tropeçasse en su chapín por estar en una quadra obscura y cayesse y se quebrasse, lamió una perrilla que doña Ángela tenía en las faldas parte de lo que en el suelo estava, de que dentro de media hora murió.
or estas cruces suplico a vuesa merced, mi señora doña Ángela, que no rasgue antes de leerla esta carta: que aunque parece cimenterio o procesión de Semana Santa, no es sino que de miedo que por despreciarlas no se orienen en ellas, la he llenado de cruces, como rincón de iglesia.
Parece ser que doña Ángela tenía en Roma un tío Cardenal en quien avía librado el remedio al disgusto con que vivía, porque, como no fuesse entonces rica, la casaron, según ella alegava, contra su voluntad con don Gregorio, y como tuviesse al presente seys mil ducados de renta y esperasse diez, no embiava orden para que se hiziesse, que sin su voluntad no se atrevían los deudos que en Xerez tenía.
Don Gregorio consideró lo que en Xerez avía averiguado y como los circunstantes, que eran don Fadrique, Serrano y la gente de doña Ángela, estavan enterados dello y que, aunque no huviesse tenido efecto, bastava para manchalle su honor: sacó la daga y fue a darla una puñalada bastante para no asegundar.
Su excelencia, acompañado de su esposa, la altiva doña Ángela Cevallos, Real Audiencia y gran comitiva de ayudantes y amigos, ocupaba la galería de palacio, y el Ilmo.