Ejemplos ?
-observó Angustias-. Ya ves que, en lugar de aplacarse se dispone a contestarte con mayor ímpetu... ¡Y es que el pobre está malo...
Y diez minutos después, mientras se alejaban Joseíto llevando casi a remolque a su Pepa, que le disparaba a querna ropa toda una granizada de improperios, decíale Rosario a su Curro con acento zalamero y brindándole toda el alma en sus negrísimas pupilas: -¿Ves tú como ni el compadre duerme en el Batatar ni tú duermes metío en un calabozo?
Y venga cabalgar alrededor del césped, mientras la muchacha, que, como sabemos, era el hada del saúco, gritaba: -Ya estamos llegando. ¿Ves la casa de campo, con el gran horno que parece un gigantesco huevo que sale de la pared y da al camino?
A cada ráfaga de viento matraqueaban los esqueletos, por lo que los pájaros, asustados, nunca acudían al jardín; las flores estaban atadas a huesos humanos, y en las macetas, los cráneos exhibían su risa macabra. ¡Qué extraño jardín para una princesa! -¡Ya lo ves! -dijo el Rey-.
Puesto que ves que después de morir el hombre lo que hay más débil en él subsiste todavía, ¿no te parece de absoluta necesidad que lo que es duradero dure todavía más tiempo?
Pero ¿no ves que es lo que dices, continuó Sócrates, cuando sostienes que el alma existe antes de venir a habitar en el cuerpo y que, por lo tanto, está compuesta de cosas que no existen todavía?
Sócrates adelantó un poco la cabeza para oír mejor: Muy bien, dijo, tienes razón al recordarnos lo que hemos dejado establecido, pero no ves la diferencia que hay entre lo que dijimos entonces y lo que ahora decimos.
-Voy a cenar en casa de Agatón, me contestó. Rehusé asistir a la fiesta que dio ayer por temor al gentío, pero me comprometí a ir hoy; por esta me ves tan engalanado.
¿no ves tu imagen pura, brillar en el azul de mis entrañas?" Y ella exclama, en su loco desvarío: «¡Por doquiera la muerte me circunda!
-Y, sin embargo, ves que no se les llama poetas, sino que se les da otros nombres, y que una sola especie de poesía tomada separadamente, la música y el arte de los versos, ha recibido el nombre de todo el género.
Mucho dinero valdrán, tan blancas y grandes; ¡voy a llevármelas! ¿Ves ahora cómo estuve acertado al hacerme con el sable? Cortó las dos alas del cisne muerto y se las guardó.
No es de extrañar, pues hace tan poco que te amasaron. Aquello que ves allá es la Luna, y lo que se puso era el Sol. Mañana por la mañana volverá, y seguramente te enseñará a bajar corriendo hasta el foso de la muralla.