¡abur!


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Sinónimos

¡abur!:

¡chao!¡adiós!, ¡hasta la vista!, ¡agur!,
Ejemplos ?
Don Sebastián se irá a su casa, a sentarse al fresco y ver el baile «uno de los setenta y dos que hay en el distrito». La señá Rita y Julián también se van y todos se despiden con un «abur» que era lo que se estilaba en aquella época.
Luana Stoica como Zelda. Coca Bloos como la Sra. Lipowitz Ioana Abur como la mujer con la muñeca. Ozana Oancea como enfermera en el instituto.
si no hace tres días, vi en los lindos dedos de la dama valiosos anillos. -Pregunta por ellos a los cuatro vientos. ¡Se los pedí, entregómelos, y abur! -Bien, la quedará algo: los dijes del diario.
Benedicta y Aquilino se dieron tanta prisa que, medio año después de la escapatoria, hastiado el galán se despidió a la francesa, esto es, sin decir abur y ahí queda el queso para que se lo almuercen los ratones, y fue a dar con su humanidad en el Cerro de Pasco, mineral boyante a la sazón.
Pero es suerte poco lucida y no te la aconsejo. Conque abre el ojo, negrito; porque si te descuidas, te chinga el toro y ¡abur, melones!
Dice un autorizado historiador, que fue un talaverino quien encontrando en la calle a la aristocrática viuda de un general, señora de exquisita belleza, se cuadró militarmente ante ella y la dirigió esta galantería de cuartel: -¡Abur, brigadiera!
Verdad que tampoco te hago falta, porque llevas en tu seno tres pecados capitales y ya vendrán los restantes. ¡Abur! ¡Hasta nunca!
(Alguien me ha contando que como el diablo no puedo decir ¡adiós! es invención suya la palabra ¡abur! con que muchos acostumbran despedirse.
Así, tengan ustedes por sospechoso al que les diga ¡abur!, y por lo que potest, échenle una rociada de agua bendita. ¡Abur! ¡Abur!
-exclamó la alemana en el castellano más puro que se habla en Castilla la Vieja. Y se alejó gritando: -¡Buen viaje, caballero! Abur...
En París de Francia casi le echa guante la policía, porque el capitán había hecho parte telegráfico pidiendo una cosa que dicen que se llama extradición, y que debe ser alguna trampa para cazar pajaritos. Judas olió a tiempo el ajo, tomó pasaje de segunda en el ferrocarril, y ¡abur!, hasta Galilea.
-Feliz viaje, grata residencia por allá, que escribas en llegando, y pronto regreso. ¡Abur! Pero lo que a nadie se le pasa por las mientes es que haya habido prójimo capaz de pedir órdenes para el infierno; y esto precisamente es lo que, comprobado con el testimonio de un cronista de convento, antojáseme hoy sacar a plaza.