ómnibus


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ómnibus

(Del lat. omnibus, para todos.)
1. s. m. Vehículo de gran capacidad destinado al transporte urbano de personas podemos ir en metro o en ómnibus.
2. Tren que está formado por toda clase de vagones y tiene parada en todas las estaciones de su recorrido el ómnibus tarda más en llegar que el semidirecto. tren ómnibus
NOTA: En plural: ómnibus

ómnibus

 
m. ingen. mecán. Vehículo de gran capacidad para transportar personas.

ómnibus

('omniβus)
sustantivo masculino
medio de transporte público para un gran número de pasajeros ómnibus escolar
Sinónimos

ómnibus

sustantivo masculino
autobús, autocar, bus.
El autocar suele tener un itinerario interurbano y el resto de casos suele tener un itinerario urbano.
Traducciones

ómnibus

omnibus

ómnibus

omnibus

ómnibus

Bus

ómnibus

bus

ómnibus

autobus

ómnibus

автобус

ómnibus

巴士

ómnibus

巴士

ómnibus

autobusem

ómnibus

bus

ómnibus

バス

ómnibus

버스

ómnibus

Buss

ómnibus

A. ADJ tren ómnibusslow train
B. SM
1. (Aut, Hist) → omnibus
2. (LAm) → bus
Ejemplos ?
Sería el tesoro que guardase: su amor muerto, su desengaño, paloma de blancas alas, rotas y sangrientas... Ya se detenía en la plazuela de los Viveros el ómnibus: la novia, ricamente vestida de raso negro, bajaba del interior.
Paredes ---- (De La Abeja Montañesa.) 16 de enero de 1859. ---- Notas 1 : «enfrente». (Corrección del autor.) 2 : «ómnibus». (Corrección del autor.)
Esto puede resultar agradable, pero a lo mejor es espantoso. Nadie ha escapado todavía a este ómnibus. Cierto que se cuenta de un individuo que no pudo subir: el zapatero de Jerusalén; hubo de echar a correr detrás.
Durante todo el camino de Putney (Agnes iba en el ómnibus y yo en la imperial) traté de imaginarme a Dora bajo uno de sus aspectos encantadores que yo conocía tan bien, y tan pronto pensaba que me gustaría encontrarla exactamente como en tal momento, como pensaba que quizá sería mejor como en tal otro.
Al fin que estoy sola en casa y hasta mañana regresarán del pueblo mis padres. Haré una acción buena. Y pensando esto, la joven abordó un ómnibus. La mañana era fría.
Me procuré, y envié la víspera por la noche, por medio del ómnibus de Norwood, una cestita de provisiones que casi equivalía, a mi parecer, a una declaración.
Yo me encontré al pobre Antonio Casero en la Puerta del Sol, disponiéndose a subir a un ómnibus que le llevara a los toros, a una novillada cualquiera.
l día era espléndido, primaveral, y la gente apiñada en el ómnibus, camino de los Viveros, iba del mejor humor posible, con el hambre canina que se despierta después de una mañana ajetreada, de emociones y aire libre.
-Por eso siempre te recomendé que viajaras. Viajando se instruye uno. Pero no vayas a viajar en ómnibus, ni en tranvía. Tomá un vapor grande, grandote, y andate...
La Muerte es conductora de ómnibus, expedidora de pasaportes, estampa su nombre al pie de nuestro boletín de conducta y es directora de la gran caja de ahorros de la vida.
Si leo un buen libro, una obra histórica, pongamos por caso, siempre me imagino al protagonista en el momento de subir al ómnibus de la muerte, y me pregunto cuáles de sus acciones sacaría la Descarnada de la caja de ahorros, qué viático le dieron para su viaje al país de la Eternidad.
Aquellos inocentes dientes infantiles volarían como dos moscas de fuego delante de él, brillando, quemando, torturándolo. Sí, es un viaje muy serio el que se efectúa en el ómnibus el día de la gran mudanza.