Ítalo

(redireccionado de ítalos)

ítalo, a

adj. literario Italiano, de Italia.

ítalo, -la

 
adj.-s. poét.Italiano.
Traducciones

Ítalo

Italo
Ejemplos ?
C., el toro, símbolo del pueblo samnita sublevado contra Roma, es representado en las monedas emitidas por los insurrectos abatiendo a una loba, símbolo de Roma: la leyenda viteliú (de los ítalos) confirma que vinculaban el nombre de Italia con el ternero-toro.
Por otra parte, también es posible que los ítalos tomaran su nombre de un animal-tótem, el ternero, que, en una primavera sagrada, los había guiado hasta los lugares en los que se asentaron definitivamente.
Además, si alguna prudencia reconoces en Héleno, si tienes alguna fe en los vaticinios, y crees que Apolo infunde en mi mente el espíritu de la verdad, una cosa te aconsejaré, ¡Oh hijo de una diosa!, y no me cansaré de repetirla: lo primero es que implores en tus preces el numen de la gran Juno; ofrece a Juno continuos votos, y aplaca a fuerza de suplicantes dones a aquella poderosa soberana, y así, en fin, vencedor, dejando la Sicilia, llegarás a los confines ítalos.
Había una enorme torre, de muchos y altos pisos, oportunamente colocada, contra la cual concentraban los Ítalos sus mayores esfuerzos, sin perdonar medio para expugnarla, y que los Troyanos defendían, arrojando por sus trincheras una lluvia de piedras y dardos.
Entonces vinieron huestes ausonias y tribus sicanas, y muchas veces cambió de nombre esta tierra de Saturno; entonces también la dominaron reyes, y entre ellos el fiero Tíber, terrible gigante, por quien, andando el tiempo, los Ítalos denominaron Tíber a nuestro río; así el antiguo Álbula perdió su verdadero nombre.
No plugo a los dioses que contigo buscase los ítalos confines, campos adonde me llaman los hados, y el ausonio Tíber, sea cual fuere".
Acuden de todos lados los Ítalos a do quiera que se les presenta ocasión de pelear, el dios de las batallas inflama sus corazones...
Tú, a quien los hados conceden juventud y gran linaje; tú, a quien designan los númenes, ve allá, ¡Oh fortísimo caudillo de los Teucros y de los Ítalos!
Cornelio, a ti, pues tú solías creer que son algo mis tonterías, ya entonces cuando osaste, único de los ítalos, el tiempo explicar en tres pliegos, doctos, Júpiter, y laboriosos.
A tres naves impele el noto contra unos escollos ocultos debajo de las aguas, y que forman como una inmensa espalda en la superficie del mar, a que llaman Aras los Ítalos; 110 a otras tres arrastra el euro desde la alta mar a los estrechos y las Sirtes del fondo, ¡miserando espectáculo!
Ocurrió, pues, que volando por el inflamado éter la roja ave de Júpiter, perseguía a los pájaros de las riberas y a la resonante turba del batallón alado, cuando de pronto, desplomándose feroz sobre las olas, arrebató en sus garras un hermosísimo cisne. Recobráronse los Ítalos al ver ¡Oh portento!
¡Cosa indigna es que los Ítalos rodeen de llamas la naciente Troya y que persevere en su patrio suelo Turno, cuyo abuelo es Pilumno, cuya madre es la diosa Venilia!