ícaro

ícaro

s. m. Amér. BOTÁNICA Especie de ñame.

ícaro

 
m. fig.Persona imprudente que por su presunción se halla en peligro de perderse.

Ícaro

 
mit. Hijo de Dédalo. Prisioneros ambos del laberinto de Creta, huyeron con unas alas pegadas con cera. Durante su vuelo, Ícaro se acercó tanto al Sol que la cera de sus alas se derritió, y cayó al mar.
Traducciones

ícaro

SM (LAm) (Dep) → hang-glider
Ejemplos ?
Bien que impulso noble de gloria, aunque villano, solicita a un vaquero de aquellos montes, grueso, membrudo, fuerte roble, 1005 que, ágil a pesar de lo robusto, al aire se arrebata, violentando lo grave tanto, que lo precipita, Ícaro montañés, su mismo peso de la menuda hierba el seno blando 1010 piélago duro hecho a su rüina.
Era un comunismo toscamente delineado, instintivo, vago, pero lo bastante pujante para engendrar dos sistemas utópicos: el del “ícaro” Cabet en Francia y el de Weitling en Alemania.
¿Serían más bellas las diosas? Lastimero como un Ícaro, su orgullo cae en duda. Mira sus piececitos y apiadada sobre su persona tan incomprendida, se aleja agobiada por el peso de su cabellera, triste como un sauce de oro.
Tanto no, del osado presupuesto, revocó la intención, arrepentida, la vista que intentó descomedida en vano hacer alarde contra objeto que excede en excelencia las líneas visuales, --contra el Sol, digo, cuerpo luminoso, cuyos rayos castigo son fogoso, que fuerzas desiguales despreciando, castigan rayo a rayo el confïado, antes atrevido y ya llorado ensayo, (necia experiencia que costosa tant fue, que ícaro ya...
Y mandaba asimismo las que en medio del mar están entre dos orillas, Lemnos, y el país de Ícaro, y Rodas, y Cnído, y las ciudades de Chipre: Pafos, Solí y Salamína, de la cual hoy la metrópoli es causa de nuestros lamentos.
Parece también que el duque de San Carlos se había constituido protector del Ícaro limeño, y ofrecídole solemnemente hacer llegar el libro a manos del monarca; pero en 1766, cuando Cárdenas terminó de escribir, el duque se había ausentado del Perú.
Desnudos agita el los brazos, y de remeros carente, no percibe auras algunas y su boca, el paterno nombre gritando, azul la recoge un agua que el nombre saca de él. 230 Mas el padre infeliz, y no ya padre: “¡Ícaro!”, dijo, “¡Ícaro!”, dijo, “¿Dónde estás?
Idealiza, ten el anhelo del águila o de las gaviotas; ya volverás al duro suelo, Ícaro con las alas rotas… Un palimpsesto es nuestra vida: Dios en él borra, escribe, altera… mas la última hoja es conocida: una cruz y una calavera… Señor, cual Goethe no te pido la luz celeste con que asombras: dame la noche del olvido: yo quiero sombras, sombras, sombras… ¡Estoy sediento, no de humano consuelo, para mi aflicción: quiero en el lirio de tu mano abandonar mi corazón!
¡Hermoso sol, a quien hace, con mucho aplauso festivo, apagados rendimientos de la noche el negro abismo, mariposa enamorada, a tornos de vuestros giros libando ardores que bebo qué dulce pira me erijo, Ícaro de vuestros rayos, si tan feliz me derrito!
Todo en vano; firme que firme, desatiende sus voces, más sordo que los escollos de Ícaro; pero guárdate que tu vecino Enipeo no te cautive más de lo conveniente, y eso que ninguno otro te iguala en la destreza con que monta a caballo sobre el césped del campo de Marte, ni atraviesa a nado con mayor rapidez la corriente del Tíber.
ALAS Vagando en mis paisajes interiores —Ícaro oprimido— descubrí los parajes de mi aurora donde triste mi seca primavera despojada se hallaba de su aroma y hundido en el olvido de mi olvido —corredores sin fin— derretí la frialdad de las murallas y en ardores sumergido fecundé las estepas de su alcoba… Y las puertas abrieron sus verdores y un soplo me lanzó sobre otras eras...
por eso pláceme más el ayer. No al cielo con alas de Ícaro se alzaba la medianía, que hasta el pícaro, a fe mía, era grandemente pícaro.