Ejemplos ?
Los supuestos límites máximos de la expansión íbera habrían llegado desde el mediodía francés hasta el Algarve portugués y el norte de la costa africana.
125-139. Rodríguez Ramos, Jesús (2002): «Índice crítico de formantes de compuesto de tipo onomástico en la lengua íbera», Cypsela 14, pp.
Y el emblemático El Mugrón (1209 msnm), en cuyo puntal se encuentran los restos de la ciudad íbera Castellar de Meca (en la parte valenciana, en Ayora).
Los textos en lengua ibera se saben leer razonablemente bien, pero en su mayor parte son incomprensibles, puesto que la lengua íbera es una lengua sin parientes suficientemente cercanos que sean útiles para la traducción de textos.
C.), los iberos reconquistan el noreste a los celtas, permitiendo la creación de nuevos establecimientos griegos al sur de los Pirineos. A las comunidades establecidas al final de la edad del bronce se las considera sustrato indígena al hablar de la cultura íbera.
No parece que hubiera diferencias de longitud en el timbre si se juzga a partir de las transcripciones griegas, si bien es llamativo el que para la /e/ íbera en greco-ibérico se use la letra eta (/eː/) pero no la breve epsilon.
Asdrúbal dirigía a la caballería íbera y celtíbera del ala izquierda del ejército cartaginés (ubicada al sur, cerca del río Aufidus).
C., puesto que la lengua íbera aparece homogénea en los textos conocidos, mientras que si se hubiera establecido con mayor antigüedad (ss / aC por ejemplo) su dialectalización debería ser evidente.
El vacío de conocimientos sobre la prehistoria en el Término de Ayerbe, hace imposible reconstruir la vida del hombre primitivo en estas tierras; imposible conocer su hábitat y modo de vida aunque, supondremos, fueron depredadores, usaron y consumieron los productos que el mundo animal y vegetal les proporcionaba. Este territorio perteneció a la región íbera de los Ilergetes y, a falta de estudio experto, existe en el monte de S.
En los aledaños de estas pedanías se pueden visitar las ruinas de varios poblados de época íbera o romana, así como el impresionante conjunto volcánico del monte Puig Moreno o Cabezo Negro, único en toda la Península Ibérica.
Los restos de cerámica íbera encontrados atestiguan su origen en los tiempos de esta cultura. Tras la conquista romana de Hispania, finalizada la Segunda Guerra Púnica, el asentamiento de Begastri pasó a ser elevado a la categoría de Municipio Romano, lo que llevó consigo la construcción de numerosos edificios de época clásica.
Según han demostrado los restos arqueológicos encontrados en la zona (puntas de lanza datadas en época íbera), el municipio debió tener un enclave poblacional desde época íbera.