épica

épica

(Derivado de épico.)
s. f. LITERATURA Género poético que narra las hazañas de un héroe o de un pueblo en tono solemne la épica artúrica. epopeya

épica

 
f. lit. Poesía épica. (V. épico.)

épica

('epika)
sustantivo femenino
literatura género constituido por relatos de hazañas de héroes legendarios Homero es el padre de la épica.
Traducciones

épica

Epik

épica

epos

épica

EPIC

épica

épico

épica

ملحمة

épica

έπος

épica

ЕПОС

épica

史诗

épica

史詩

épica

EPOS

épica

EPIC

épica

叙事詩

épica

EPIC

épica

SFepic poetry
Ejemplos ?
En la lírica destaca el género del epigrama con figuras como Pablo Silenciario y Agatías, este último antologista e historiador del periodo que siguió a Justiniano. Jorge de Pisidia compuso poesía épica y epigramas.
Entre las del siglo XX, si se deja aparte la incompleta y libérrima de Alfonso Reyes, pueden destacarse la fiel y rigurosa de Luis Segalá (Barcelona, 1908; revisada en Obras completas en Barcelona: Montaner y Simón, 1927), muy reimpresa; la de Alejandro Bon, en prosa (Barcelona: Ediciones Populares Iberia, 1932); la José María Aguado (Madrid, 1935), que imita la épica medieval castellana en verso octosílabo y rima asonante (romance); las más recientes de Daniel Ruiz Bueno (Madrid, Hernando, 1956) en prosa rítmica; Fernando Gutiérrez, en hexámetros castellanos (Barcelona, José Janés, 1953); Francisco Sanz Franco (Barcelona: Ediciones Avesta, 1971); Antonio López Eire (1989) y Emilio Crespo (Madrid: Biblioteca básica Gredos, 2000).
En la literatura épica el primer nombre tiene la forma jónica Persephonē (Griego antiguo Περσεφόνη) y (especialmente en Homero) Persephoneia (Περσεφονεία, Persephoneia).
Tras reducir Aornos, Alejandro cruzó el Indo y luchó y ganó una batalla épica contra el gobernante local Poros, que controlaba la región de Panjab, en la batalla del Hidaspes del Tras la batalla, Alejandro quedó tan impresionado por la valentía de Poros que hizo una alianza con él y le nombró sátrapa de su propio reino al que añadió incluso algunas tierras que éste no poseía antes.
Es un poema didáctico escrito en hexámetros. La lengua en la que fue escrito es un artificio en el que se expresó la épica, el dialecto homérico.
La Sátira se recrea fingiendo que aconseja a los poetas para que se expresen en los modos que, por el contrario, Moratín desprecia y rechaza en cuanto típicos de la poesía «barroca». Y lo hace a medida que desarrolla y hace una reseña del tema de la lírica, de la épica y de la dramática.
Como primer arquetipo psicológico de la dinámica femenina en la historia, y en contraposición a su hermana Ereškigal o a Ki, la diosa de la tierra, Ištar no se puede considerar dentro del grupo de las diosas madre, puesto que su relación con los humanos es más como inspiración para la acción vital que como refugio. Con este carácter, Isthar aparece dentro de la épica del Gilgameš.
Entre los pueblos prehispánicos floreció: La poesía épica, que relataba la vida de personajes famosos, lo referente a Quetzalcóatl, la fundación de ciudades y peregrinaciones de tribus.
En la época la épica podía escribirse también en prosa, y con el precedente en el teatro del poco respeto a los modelos clásicos de Lope de Vega, le cupo a él en suma fraguar la fórmula del realismo en la narrativa tal y como había sido preanunciada en España por toda una tradición literaria desde el Cantar del Mío Cid, ofreciéndosela a Europa, donde Cervantes tuvo más discípulos que en España.
Navegaré por las olas civiles con remos que no pesan, porque van como los brazos del correo Chuan que remaba la Mancha con fusiles. Diré con una épica sordina: la Patria es impecable y diamantina.
En vano hoy la fama lleva tu nombre a las nubes; en vano Virgilio te admira, y lo dice; su testimonio se atribuirá a la amistad y a la dulzura; en vano Horacio hablará de tu vuelo Aquilino en la región de la poesía épica; los pedantes del porvenir dirán que alabándote a ti alababan a Augusto, de quien fuiste el cantor cortesano; en vano vendrá dentro de poco un hombre severo, leal, noble, que se llamará Tácito, y elogiará tu famoso Thyestes; la posteridad no creerá en ti, no sabrá de ti.
Si Bolognesi no pronunció la vulgaridad de quemaré el último cartucho en tal caso, ateniéndonos a Vicuña Mackenna y desdeñando otros informes y documentos oficiales, sería el mismo coronel Salvo, y no yo, el inventor de esa (para mí y para el sentimiento patriótico de los peruanos) bellísima y épica vulgaridad.