áureo

(redireccionado de áurea)
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áureo, a

1. adj. literario Que es de oro lucía una túnica púrpura bordeada por una orla bordada en hilo áureo.
2. literario Que es dorado o parecido al oro áureos cabellos.

áureo, -a

 
adj. lit. De oro.
Traducciones

áureo

golden

áureo

aureo

áureo

Aureus

áureo

aureus

áureo

aureus

áureo

aureus

áureo

aureus

áureo

aureus

áureo

aureus

áureo

구균

áureo

aureus

áureo

ADJ
1. (liter) (= de oro) → golden
2. (Esp) (Hist) nuestra literatura áureaour literature of the Golden Age
Ejemplos ?
Sacándose luego dos flores de su corona, las besó, y ellas relucieron primero como plata y después como oro; y cuando las puso en las cabezas de los ancianos, cada flor se transformó en una áurea corona.
Luego, acostada con Urano, alumbró a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Crío, a Hiperión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Temis, a Mnemósine, a Febe de áurea corona y a la amable Tetis.
64 En el pelíaco vértice un día nacidos pinos, se dice que por las límpidas olas de Neptuno nadaron, del Fasis hacia los flujos y los confines eeteos, cuando selectos jóvenes, de la argiva juventud los robles, la áurea piel anhelando arrebatar de los colcos, 5 se atrevieron los vados salados a recorrer en rápida popa, las azules superficies barriendo con palmas de abeto.
El furibundo Ares cubrió el campo de espesa niebla para socorrer a los teucros y a todas partes iba; cumpliendo así el encargo que le hizo Febo Apolo, el de la áurea espada, de que excitara el ánimo de aquéllos, cuando vio que Atenea, la protectora de los dánaos, se ausentaba.
si lo pudiera ser lo que es hermoso. Con la reposada actividad de sus cien bueyes, preparaba don Nicolás la áurea opulencia de la mies futura.
i dura ley, señora, Impide que mi voz presente y viva, O encadenada en letra mensajera, Amante vuele a acariciar tu oído, ¿Consentirás al menos Que el ritmo vago, como el aire libre, Indomeñable, etéreo, Que ni montes ni alcázares detienen Y halaga y duerme al velador tirano, Y nada dice y lo revela todo, Las alas tienda desde el fresco seno De mis cántabros valles, y penetre En la áurea estancia do tu pecho yace En la nocturna calma?
Después que construyó el grande y fuerte escudo, hizo para Aquileo una coraza más reluciente que el resplandor del fuego; un sólido casco, hermoso, labrado, de áurea cimera, que a sus sienes se adaptara, y unas grebas de dúctil estaño.
Esta tenía ya entre sus manos el cordón con que se disponía a enlazar la áurea crencha de su ama, cuando a deshora entró por el balcón un preciosísimo pájaro, cuyas plumas parecían de esmeralda, y cuya gracia en el vuelo dejó absortas a la señora y a su sirvienta.
Tal fueron sus victorias sanguinosas que apenas le quedó de que alegrarse; y, si a las viejas las modernas cosas, invicto Alfonso, pueden compararse, la gran victoria, que a las virtuosas acciones vuestras debe de otorgarse y por la cual en llanto inconsolable Rávena queda, a ésta es comparable: cuando ya roto el picardo y el morino y el bando del normando y aquitano, vos en medio irrumpisteis con gran tino del casi vencedor contrario hispano, siguiendo cien detrás vuestro camino que merecieron ser de vuestra mano honrados por aquella gran jornada con áurea espuela y con dorada espada.
Orientando como hemos orientado todos los temas de esta conferencia en la oposición de una época restauradora y una época que parece como que quiere venir, yo os diría que el problema de Marruecos se presenta, ante todo, como un síntoma ejemplar de cosas que ocurrieron en la Restauración: generales que van y vienen; victorias que lo son, pero que a algunos les parecen derrotas; una lluvia áurea de recompensas que el cordón de cierta real orden trae y lleva de lo más alto al último sargento.
Suspended del cielo áurea cadena, asíos todos, dioses y diosas, de la misma, y no os será posible arrastrar del cielo a la tierra a Zeus, árbitro supremo, por mucho que os fatiguéis, mas si yo me resolviese a tirar de aquella os levantaría con la tierra y el mar, ataría un cabo de la cadena en la cumbre del Olimpo, y todo quedaría en el aire.
Nos, pues, mientras manifestamos que recibiremos con buena voluntad y agradecimiento todo lo que se haya dicho sabiamente, todo lo útil que se haya inventado y escogitado por cualquiera, a vosotros todos, venerables hermanos, con grave empeño exhortamos a que, para defensa y gloria de la fe católica, bien de la sociedad e incremento de todas las ciencias, renovéis y propaguéis latísimamente la áurea sabiduría de Santo Tomás.