áulico


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áulico, a

adj. Del palacio o de la corte consejero áulico; festejos áulicos.
Sinónimos
Traducciones

áulico

aulico

áulico

/a
A. ADJcourt antes de s, palace antes de s
B. SM/Fcourtier
Ejemplos ?
Pablo se prestaba á esta necesidad, para hacer compatibles sus obligaciones de áulico y de Prelado, le trasladó del Obispado de Cartagena al de Búrgos, en donde residía la Corte.
Sus muy reverendos padres, arrastrando luengos lutos con más colas que cometas, con más pendientes que pulpos, jaspes (y de más colores que un áulico disimulo) ocuparon en su huesa, que el siro llama sepulcro; aunque es tradición constante, si los tiempos no confundo (de cronólogos, me atengo al que calzare más justo), que ascendiente pío de aquel desvanecido Nabuco, que pació el campo medio hombre, medio fiera y todo mulo, en urna dejó decente los nobles polvos inclusos, que absolvieron de ser huesos cinamomo y calambuco; y en letras de oro: "Aquí yacen individuamente juntos, a pesar del amor, dos; a pesar del número, uno."
Suena la medianoche y despierta en el fondo del parque áulico Una aire melancólico, un sordo, lento y dulce aire De caza, tan dulce, lento, sordo y melancólico Como el aire de caza de Tannhauser Cantos velados de lejanos cuernos de caza, donde la ternura De los sentidos abraza el espanto del alma de los acordes Armoniosamente disonantes de la embriaguez; Y ya la llamada de las trompas se entrelaza de repente a unas formas muy blancas, diáfanas, y que el claro de luna las hace opalinas entre la sombra verde de las ramas: -¡Un Watteau soñado por Raffet!- Se entrelazan entre las sombras verdes de los árboles Con un gesto de decaído, lleno de profunda desesperación; Luego, alrededor de los macizos, de los bronces y de los mármoles, Muy lentamente bailan un corro.
En ella ocupo el lugar de una elevada personalidad de aquella época revolucionaria que, según se dice, padecía de incontinentia alvi; tuvo también una aventura con una Águila (Adler apellido), etc., pero no me creo con derecho a infringir (a pesar, en el sueño) la censura, en lo que a estas historias se refiere, aunque haya sido un consejero áulico (aula) quien me las ha referido.
La posibilidad de encubrir en esta escena la figura de Meynert con la de mi padre no depende de una analogía existente entre ambas personas, sino que constituye la representación -muy sintética, pero perfectamente suficiente- de una frase condicional dada en las ideas latentes: «Si yo fuera hijo de un profesor o de un consejero áulico, hubiera progresado, con seguridad, más rápidamente.» En mi sueño confiero a mi padre tales dignidades.
«¿Nació usted en…?» -1856- «¿Padre?» A esta pregunta tenía uno que contestar con el nombre de su padre en latín o agregándole una desinencia latina, y los estudiantes opinábamos que el señor profesor y consejero áulico deducía del nombre del padre del matriculado conclusiones que el de este último no le hubiera facilitado por sí solo.
casa de Roque Aguado, del siglo XVIII, que incorpora elementos barrocos y con un patio, herrajes y yeserías que refuerzan en su interior el carácter áulico del edificio.
Se afilió a la masonería bonapartista. No sólo reconoció a José I sino que se convirtió en consejero áulico y tras la derrota napoleónica tuvo que emigrar a Francia.
Es de mencionar la breve estancia zaragozana (1082-1084) del famosísimo Ibn Ammar (el Abenámar de los cristianos), amigo y poeta áulico de Al-Mutamid de Sevilla, que se enemistó con él y lo mató con sus propias manos el 8 de noviembre de 1084.
62 (Coriolan-Ouvertüre o Ouvertüre zu Coriolan, en el original en alemán) es una obra creada en 1807 por Ludwig van Beethoven, quien no se inspiró en la obra homónima de William Shakespeare y la escribió, en cambio, como introducción musical a una tragedia del jurista y poeta alemán Heinrich Joseph von Collin, secretario áulico del emperador de Austria, a quien se la dedicó expresamente.
Definido generalmente como piano nobile, está dominado por un estilo áulico, con la finalidad de subrayar la importancia de la dinastía; particulares alabanzas tienen algunos ambientes, entre ellos los del salón chino (Salotto Cinese), obra en gran medida de Beaumont, ya activo en aquel periodo en la Gran Galería, que de él toma su nombre, en la Armería Real, la imponente Galería de Daniel, del siglo XVIII, con frescos del vienés Daniel Seyter, cuya magnificencia rivalizaba con la Galería de los Espejos de Versalles, en la que se inspiraba antes de ser transformada, bajo el reinado de Carlos Alberto, en una pinacoteca.
El gusto por la riqueza y la suntuosidad ornamental del arte bizantino, eminentemente áulico, exigía el revestimiento de los muros de sus templos con mosaicos, no sólo para ocultar la pobreza de los materiales usados, sino también como un medio para expresar la religiosidad y el carácter semidivino del poder imperial (cesaropapismo).