ámbar


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ámbar

(Del ár. al-anbar.)
1. s. m. MINERALOGÍA Resina fósil, amarillenta y traslúcida que se utiliza para hacer collares, barnices, etc.
2. Color amarillo semejante al de esta resina se encendió el ámbar del semáforo.
3. ámbar gris o pardillo Sustancia gris de aroma fuerte y agradable que se utiliza en perfumería y farmacopea.
4. ámbar negro MINERALOGÍA Azabache, variedad de lignito.
5. ser como el ámbar Se usa para ponderar la claridad y transparencia de algunos líquidos, especialmente del vino aquel jerez era como el ámbar.

ámbar

 
m. Resina fósil, amarillenta, translúcida, electrizable por fricción y susceptible de pulimento; se usa para hacer boquillas, collares, etc. Se le conoce también con el nombre de succino; se encuentra principalmente en las costas del Báltico.
ámbar gris o pardillo Sustancia de origen animal, de olor almizcleño, que se halla sobrenadando en ciertos mares, y se emplea en perfumería y como medicamento.
ámbar negro Azabache.

ámbar

(ˈambaɾ)
sustantivo masculino
1. resina fósil de las coníferas, de color amarillo anaranjado collar de ámbar
2. color amarillo anaranjado El perro tiene los ojos de color ámbar.
Sinónimos
Traducciones

ámbar

amber

ámbar

Bernstein

ámbar

ambre

ámbar

Ambra

ámbar

jantar

ámbar

rav

ámbar

meripihka

ámbar

jantar

ámbar

琥珀色

ámbar

호박(광물)

ámbar

amber

ámbar

ravgul

ámbar

bursztyn

ámbar

âmbar

ámbar

bärnsten

ámbar

อำพัน

ámbar

kehribar

ámbar

hổ phách

ámbar

琥珀

ámbar

琥珀

ámbar

ענבר

ámbar

SMamber
ámbar grisambergris
Ejemplos ?
"Sudando néctar, lambicando olores, Senos que ignora aun la golosa cabra Corchos me guardan, más que abeja flores Liba inquïeta, ingenïosa labra; Troncos me ofrecen árboles mayores, Cuyos enjambres, o el abril los abra, O los desate el mayo, ámbar distilan, Y en ruecas de oro rayos del Sol hilan.
Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente; todos quieren que se exima del riesgo, y él solamente ni recela, ni se estima. Las doncellas, al pasar, hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar, vertiendo pomos de olor, de jazmines y azahar.
Desconfiadas de sus personas, cuando quieren halagar algunas narices, luego se encomiendan a la pastilla y al sahumerio o aguas de olor, y a veces los pies disimulan el sudor con las zapatillas de ámbar.
No de otra suerte que en sereno día balas de nieve escupe y, de los senos de las nubes, relámpagos y truenos súbita tempestad en monte o prado, obligando que el tímido ganado atónito se esparza, ya dejando en la zarza de sus pungentes laberintos vana, la blanca, o negra lana (que alguna vez la lana ha de ser negra), y hasta que el Sol en arco verde alegra los campos, que reduce a sus colores, no vuelven a los prados ni a las flores, así los gatos iban alterados por corredores, puertas y terrados, con trágicos maúllos, no dando, como tórtolas, arrullos, y la mona, la mano en la almohada, la parte occidental descalabrada, y los húmidos polos circunstantes bañados de medio ámbar, como guantes.
Esta tapada, en fin, incomprensible, que dejó en pos de sí de rosa y ámbar perfumada la atmósfera, en su espíritu semillas de salud dejó sembradas.
Fumaba despaciosamente una larga pipa turca de cazoleta de arcilla y boquilla de ámbar, mientras que frente a él, de pie, revestido de una pobre chilaba, trajinaba un vendedor de alfombras, de ancha barba de verdugo y nariz más corva que un alfanje.
III Cuando entreabrió los labios, las inodoras brisas el inconstante vuelo pararon indecisas para aspirar el ámbar nacido en su carmín.
unto a la verde muralla que se extiende alrededor de Copenhague, se levanta una gran casa roja con muchas ventanas, en las que crecen balsaminas y árboles de ámbar.
Era el ama de llaves del anciano rey de los elfos, estaba emparentada de lejos con la familia real y llevaba en la frente un corazón de ámbar.
Grandes palmeras se alzaban esbeltas hasta el techo; el sol parecía hacerlas transparentes, y a sus pies crecía una rica vegetación con flores rojas como fuego, amarillas como ámbar y blancas como nieve recién caída.
La momia de la luz del paraíso. La colmena es una estrella casta, Pozo de ámbar que alimenta el ritmo De las abejas. Seno de los campos Tembloroso de aromas y zumbidos.
Del cuerpo de Jesús aún te embalsama el ámbar celestial: aun le respira el desierto con ansia, y en la llama del sol, por cuanto de él entorno gira, el soplo del Señor se desparrama.