Épila

Épila

 
Mun. de la prov. española de Zaragoza; 3 943 h.
Ejemplos ?
Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), 1537 Retablo mayo de la Iglesia parroquial de Sallent de Gállego (Huesca), 1537 Entre 1523 y 1525 consigue varios proyectos en Aragón, como el busto procesional y peana de Santa Bárbara, en Épila.
Los Reyes Magos de Oriente (incluida su corte y los regalos de los niños) a distintos lugares de la provincia: Calatayud, Ariza, Alhama de Aragón, Caspe, Zaragoza, Épila, etc.
Francisco Antonio de Larrea y Vitórica, natural de San Miguel de Zalla, que celebró su enlace con doña María Antonia de Salcedo, natural de Épila, Zaragoza (hija de Juan José de Salcedo, natural de Siones, en el Valle de Villarcayo, de Burgos, y de doña Bernarda Calzada, natural de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz).
En cambio, en la Corona de Aragón la fuerza de la nobleza fue rápidamente encerrada en sus "justos límites" por Pedro el Ceremonioso en la batalla de Épila (1348) y Alfonso V suprimió definitivamente los malos usos, concediendo el derecho de libertad a los payeses en 1457.
Hubo un linaje en Aragón, con casa infanzona en Épila (Zaragoza), y de la que hubo un escudo de piedra en el Convento de la Concepción, muy deteriorado y que desapareció a mediados del siglo XIX, citado en el Nobiliario de Miguel de Salazar.
En la revista Hidalguía nº 230 se documenta que también hubo miembros de este linaje en Cariñena, donde residían Pedro Antonio de Énguera, Josef de Énguera, y Pedro Josef de Énguera, cuyo hijo Pedro Antonio de Énguera se trasladó a Épila.
Este acto, promovido y con eco social por este hecho, estuvo coordinado dentro de una exposición, bajo el título «El final de una vida se escribió en Épila».
En las fechas del 6, 7 y 8 de noviembre de 2008, tuvieron lugar unas jornadas abiertas al público que, bajo el título que encabeza esta reseña, en la localidad de Épila, continuaron la senda abierta por las primeras jornadas acontecidas en Híjar y la creación de su Archivo Ducal.
Condado de Aranda Ilustración Conde de Floridablanca Carlos III Carlos IV Manuel Godoy Pedro Rodríguez de Campomanes Ramón Pignatelli Épila Pedro J.
En 1795, el rey Carlos IV le autorizó a residir en Aragón, y el conde de Aranda decidió entonces retirarse a vivir en el municipio zaragozano de Épila, donde falleció en 1798.
De Jerónimo Jiménez de Urrea; Don Clarisel de las flores (Libro de caballerías y aventuras) La famosa villa de Épila (obra que resaltaba las grandezas de la villa que lo vio nacer) De Juan Francisco Cristóbal Fernández de Hijar y Heredia, Duque de Hijar y Conde de Belchite, fallecido en 1613, siendo Diputado del Reino de Aragón.
Finalizadas las Cortes y poco tiempo antes de su fallecimiento el 6 de enero de 1647, fue designado Abad de San Victorián. Sus exequias se celebraron en Épila, siendo enterrado en el carnerario de los Condes de Aranda.